viernes, 26 de agosto de 2011

Un mes sin Joe, un negro claroooo claroooo

Vino a la ciudad. Vino a trabajar. Aquí está el placer, lo vino a buscar. Fue dejando atrás aquel basural concentrado en prostíbulos de mala muerte que fueron escenarios de regodeo donde la luna inspiraba sus pulmones y el aliento le inundaba el alma. En aquellas épocas sus ansias abundaban. Y su talento también…

Él, que nació en cuna pobre. Él, al que nunca le ha pasado nada. Él, que desde muy niño luchó pa´conseguir la fama. El gran Joe Arroyo de cuna pobre y sueños de alquiler, se fue en medio de titulares de prensa, shows mediáticos, música, llanto y ovaciones.

Fue poeta, músico y loco. Desafió los parámetros de la salsa  y sin proponérselo creó un ritmo que nadie más interpretará igual, el Joeson. Sin pretensiones ni influencias se dio el lujo de ser uno de los cinco colombianos en aparecer en la portada de la revista Rolling Stone. Se ‘tragó’ al mundo con su gira de conciertos y demostró que era el auténtico centurión de la noche.

Fue el responsable de la creación de un galardón especial en los premios Congo de Oro que se entregan en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla. Era una avalancha monumental que hacía vibrar a quienes lo escuchaban. Él era un ‘arroyo’ de verdad verdad.

El Joe tocó el cielo con las manos y se asustó. Era un alma de niño encarcelada en una robusta figura de hombre negro de esos que no le temen a nada. Pero el Joe temía. A sus triunfos, a sus glorias, a sus amores, a sus vicios, a él mismo. Las tribulaciones de su alma lo llevaron a un deterioro inexorable del que no se pudo levantar por más matrimonio y novela que le sacaron.  Más bien, creo que eso lo terminó de matar.

Tararear una de sus canciones sería como vaticinar las peripecias de su corazón en sus últimos días. “Ella y tú, mi amor, me tienen loco y desesperado. Ella y tú, mi amor, me tienen mal sin saber qué hago. La letra es de Felipe Peláez, pero la sangre, la vida y el corazón de la interpretación solo se las podía dar el Joe. Él, quien en cada momento de su vida debió luchar con alguna encrucijada: la de pobreza, el desamor, las drogas, la fama, el dolor.

Tres esposas, seis hijos, cientos de millones en sus cuentas y un legado musical fue el patrimonio que dejó. Hoy los primeros se pelean los segundos en un vaivén de insultos y demandas. Ni después de muerto dejan descansar al pobre Álvaro José, el más insigne de los músicos que ha visto parir este país y que difícilmente encontrará sucesor en medio del resignado cúmulo de ‘artistas’ nuevos cuyo ingenio solo da para desempolvar lo que ya está inventado.

En realidad, nunca alcancé a dimensionar la fama del Joe solo hasta ahora que no está. Quizás por las impertinencias de la juventud y la arrogancia de querer saberlo todo y darle a los gringos, o británicos, o qué se yo, el privilegio de atesorar a los mejores en todo. Tal vez porque cuando nací ya estaba en la cúspide de su carrera y era demasiado pequeña para entender a aquel ciclón de semejantes proporciones.

Ahora, solo tengo claro, muy claro, que en el aniversario 30 o 40 de su muerte cuando mis hijos me pidan razón de aquel negrito sabrosón, echa´o pa´lante y de chirridos singulares, solo tendré que cantarles una estrofa de ‘Tania’, mi preferida, y bailarles al swing de su pegajosa melodía.

3 comentarios:

Antony Sampayo dijo...

Un buena nota, Andrea, en honor para el que se fue, pero que la resignación aún se resiste a llegar a nuestros corazones.

Amiga, te invito a que leas en mi blogs un relato alusivo a la situación del Bolillo Gómez.

Besos.

E.L.C... dijo...

"Nunca alcancé a dimensionar la fama del Joe solo hasta ahora que no está"... Me ocurrió lo mismo, puede que haya oído sus canciones, pero al intentar contarlas todas, uno se da cuenta que fue todo un legado. Ahora queda seguir valorando y encontrando talentos, que en el país los hay, sólo que no miramos dentro, sino fuera del continente.

Mi canción favorita es Noche de Arreboles, es exquisita.

AnaYle dijo...

Muyyy buen texto!!! tan exquisito y tuyo, tan nostálgico y verdadero....Esa es la clase de artículos que te inflan el alma con las palabras, las frases y el estilo. Un abrazooo =)