Mostrando entradas con la etiqueta Artistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artistas. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de enero de 2012

Vengan todos!!!

La época de precarnaval en mi tierra, Barranquilla, es simplemente inmejorable. Y no lo digo solo por los fines de semana previos a la fiesta más esperada del año por estos lados, en los que, de viernes a domingo, hay parranda, baile y ron pa' to'el mundo. 
En este terruño caribeño también hay espacio para el arte y la cultura, y vienen ¡disfrazadas de monocuco y marimonda!  
Desde hace seis años Heriberto Fiorillo y Efraím Medina, abanderados de esta iniciativa de la Fundación La Cueva, presentan a los barranquilleros y turistas que llegan para el calendario festivo un repertorio exquisito que han denominado Carnaval de las Artes.
Personajes de la talla de Laura Esquivel, Jon Lee Anderson, Fernando Vallejo, entre otros, han desfilado por el escenario del evento que este año llega a su sexta versión. 
Desde el año pasado Indeleblia ha seguido cada una de las intervenciones que hacen parte de la programación del espectáculo (http://indeleblia.blogspot.com/search/label/Carnaval%20de%20las%20Artes)  y este año no será la excepción. Estaremos más que encantados de compartir por este medio fotografías, videos y textos que ilustren los más memorables momentos del Carnaval y además, extendemos la invitación ¡porque es gratis y el deleite es mayúsculo!

Aquí está el afiche promocional de esta edición:


y aquí les dejo la programación completita y todo lo que necesitan saber sobre el evento 

Ah, y si tienes hijos, primos o hermanitos, también hay espacio para ellos. Se regalan sonrisas, dulces, helados y una buena dosis de alegría


¡No se lo pierdan!

viernes, 6 de enero de 2012

Trevor Brown… ¿genio incomprendido o loco desquiciado?

Trevor Brown es una aberración. Así parecen demostrarlo sus creaciones ‘artísticas’ –no me atrevo a afirmar tajantemente que lo sean-, su obra prolífica que debió consolidar en Japón, pues se autoexilió de su fría patria inglesa para evitar la persecución y las duras críticas que lloverían en su contra.

Raphy Autopsy y Necro Porno fueron un par de minilibros que recopilaban sus primeras creaciones y que Brown repartía entre sus compañeros de las escuelas de diseño a las que asistía. En esas páginas en monocromía esbozó sus ya recurrentes y controvertidos temas; oscuros por más, lascivos y punzantes hasta el repudio público.

La sugestividad de Brown oscila entre lo grotescamente inocente y lo estéticamente siniestro. Sus delicadas damitas orientales pierden su esencia infantil, la cándida naturaleza que reviste los años tiernos de la niñez, y las convierte en protagonistas de las más perturbadoras filias y abusos.

Creador de este BabyArt, como ha denominado su colección gráfica, el inglés pone de sobremesa uno de los temas más preocupantes y aberrantes de la coyuntura actual. Una manera bastante particular de poner el dedo en la llaga, recordándonos que la herida abierta por los constantes desmanes y abusos contra los niños aún no sana, y por el contrario, se inflama con cada nuevo atropello que sale a la luz pública.

Algunos lo catalogan como un crítico visceral que denuncia a través del arte. Para otros no es más que un maniático obsesivo, un pedófilo en potencia -o manifiesto-  que recrudece la abominable realidad.

Ustedes, ¿qué opinan?












Esta es su obra completa:

  •      Evil (1996)
  •      Forbidden Fruit (1997)
  •      My Alphabet (1999)
  •      Temple of Blasphemy (1999)
  •      Medical Fun (2001)
  •      Li'l Miss Sticky Kiss (2004)
  •      Rubber Doll (2007)
  •      Trevor Brown's Alice (2010)
  •      Black and white (2011)      


Bonus Track: Trevor Brown está casado con una artista japonesa llamada Konomi Izumi, mejor conocida como Hippie Coco, diseñadora de unos ositos de peluche que son todos unos objetos de culto en el país nipón. A mí me recordó a la historia de John Lennon y Yoko Ono: un inglés con una japonesa, pareja de artistas, y uno no termina de comprender quién perturbó a quién (porque digan lo que digan, Lennon, al final de sus días –después de conocer a Yoko- se volvió aún más ‘diferente’)

Ah, y otra cosa: de Trevor Brown no se conoce su rostro, al menos no en el mundo cibernético. Muchos son los que lo han confundido con un músico homónimo ¡No se dejen engañar! hasta ahora su cara es desconocida para Google (o por lo menos para mí, que llevo años intentando encontrarla. Es cierto.)

viernes, 26 de agosto de 2011

Un mes sin Joe, un negro claroooo claroooo

Vino a la ciudad. Vino a trabajar. Aquí está el placer, lo vino a buscar. Fue dejando atrás aquel basural concentrado en prostíbulos de mala muerte que fueron escenarios de regodeo donde la luna inspiraba sus pulmones y el aliento le inundaba el alma. En aquellas épocas sus ansias abundaban. Y su talento también…

Él, que nació en cuna pobre. Él, al que nunca le ha pasado nada. Él, que desde muy niño luchó pa´conseguir la fama. El gran Joe Arroyo de cuna pobre y sueños de alquiler, se fue en medio de titulares de prensa, shows mediáticos, música, llanto y ovaciones.

Fue poeta, músico y loco. Desafió los parámetros de la salsa  y sin proponérselo creó un ritmo que nadie más interpretará igual, el Joeson. Sin pretensiones ni influencias se dio el lujo de ser uno de los cinco colombianos en aparecer en la portada de la revista Rolling Stone. Se ‘tragó’ al mundo con su gira de conciertos y demostró que era el auténtico centurión de la noche.

Fue el responsable de la creación de un galardón especial en los premios Congo de Oro que se entregan en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla. Era una avalancha monumental que hacía vibrar a quienes lo escuchaban. Él era un ‘arroyo’ de verdad verdad.

El Joe tocó el cielo con las manos y se asustó. Era un alma de niño encarcelada en una robusta figura de hombre negro de esos que no le temen a nada. Pero el Joe temía. A sus triunfos, a sus glorias, a sus amores, a sus vicios, a él mismo. Las tribulaciones de su alma lo llevaron a un deterioro inexorable del que no se pudo levantar por más matrimonio y novela que le sacaron.  Más bien, creo que eso lo terminó de matar.

Tararear una de sus canciones sería como vaticinar las peripecias de su corazón en sus últimos días. “Ella y tú, mi amor, me tienen loco y desesperado. Ella y tú, mi amor, me tienen mal sin saber qué hago. La letra es de Felipe Peláez, pero la sangre, la vida y el corazón de la interpretación solo se las podía dar el Joe. Él, quien en cada momento de su vida debió luchar con alguna encrucijada: la de pobreza, el desamor, las drogas, la fama, el dolor.

Tres esposas, seis hijos, cientos de millones en sus cuentas y un legado musical fue el patrimonio que dejó. Hoy los primeros se pelean los segundos en un vaivén de insultos y demandas. Ni después de muerto dejan descansar al pobre Álvaro José, el más insigne de los músicos que ha visto parir este país y que difícilmente encontrará sucesor en medio del resignado cúmulo de ‘artistas’ nuevos cuyo ingenio solo da para desempolvar lo que ya está inventado.

En realidad, nunca alcancé a dimensionar la fama del Joe solo hasta ahora que no está. Quizás por las impertinencias de la juventud y la arrogancia de querer saberlo todo y darle a los gringos, o británicos, o qué se yo, el privilegio de atesorar a los mejores en todo. Tal vez porque cuando nací ya estaba en la cúspide de su carrera y era demasiado pequeña para entender a aquel ciclón de semejantes proporciones.

Ahora, solo tengo claro, muy claro, que en el aniversario 30 o 40 de su muerte cuando mis hijos me pidan razón de aquel negrito sabrosón, echa´o pa´lante y de chirridos singulares, solo tendré que cantarles una estrofa de ‘Tania’, mi preferida, y bailarles al swing de su pegajosa melodía.

miércoles, 20 de abril de 2011

Cobain, el inmortal

Kurt Cobain, el más emblemático de los músicos de los 90’ y uno de los más grandes artistas de todos los tiempos, fue el abanderado de la llamada ‘generación X’, cuyo himno Smells like teen spirit, se erigió como el mayor éxito de su banda Nirvana.

Con un una niñez bastante agitada, motivo seguro de su voluble estabilidad emocional, acabó diagnosticado con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Para terminar de rematar el típico y nefasto cuadro del hijo afectado por sus padres separados, Kurt fue obligado a practicar deportes, cuando siempre demostró una cierta reticencia hacia esas actividades.

Después de este panorama no es alarmante asimilar sus consecuencias. Cobain abandonó la secundaria dos semanas antes de terminarla, pues sus notas no alcanzaban el promedio requerido para graduar. Su madre lo echó de la casa al enterarse.

Se alojó en casas de amigos durante algún tiempo hasta que encontró un nuevo y estable refugio: la sala de espera de un hospital comunitario en Grays Harbor. Se estableció ahí hasta que logró mudarse a un apartamento que pudo pagar.

Luego de esto vino la materia fecal, o ‘Ed Ted and Fred and Fecal Matter’. No se asusten, no es grosería, así se llamó el primer grupo de KurtCo, al lado de Krist Novoselic. Afortunadamente tiempo después decidieron cambiar el nombre por el mítico ‘Nirvana’, y el éxito vino de la mano de este.

La avalancha de gloria y aplausos desencadenó el ‘fenómeno Nirvana’, que terminó por atormentar a un ya cansado Cobain, ‘la voz de una generación’.

Ni la aparición inesperada de Courtney Love pudo evitar lo predecible. Una constante de excesos banales lo hizo sucumbir. Un coctel de drogas, depresión y un nunca detectado mal estomacal terminaron por abrumarlo. Era todo y nada. Un hombre atiborrado de momentos y carente de argumentos.

Kurt necesitaba a alguien. Un alguien vivo, real, capaz de sustraer el remolino de sentimientos que mortificaban su existencia. Es obvio que no lo halló, y decidió morir cuando todo lo tenía. Dejó una carrera, una pasión, una esposa, una hija. Lo mejor de su vida por un descanso que en el mundo terrenal no encontró.

Suicidarse con un balazo en la cabeza, rodeado de la soledad de un garaje, lo catapultó a ser una leyenda. Tenía 27 años y una carrera por delante para brillar con luz propia. 



***

Kurt Cobain fue posicionado en el puesto número 12 de Los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos en 2003 y en el puesto 45 de los 100 cantantes más grandes de todos los tiempos en 2008, ambos por la revista Rolling Stone.

La corta carrera de Nirvana concluyó con la muerte de Cobain en 1994, pero su popularidad creció aún más en los años posteriores. Ocho años después de la muerte de Cobain, "You Know You're Right", un demo nunca terminado que la banda había grabado dos meses antes de la muerte de Cobain, escalaba las listas de radio y música de todo el mundo. En 2004 fueron rankeados en el puesto #27 en la lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos de la revista Rolling Stone. Desde su debut, la banda ha vendido más de 50 millones de álbumes a nivel mundial, incluyendo 10 millones de ejemplares de ‘Nevermind’ en los Estados Unidos y 25 millones en todo el mundo. Su música continúa siendo emitida por estaciones de radio de todo el mundo.


Bonus Track: Una dura pero certera frase de Cobain, escrita en su nota de suicidio...

"Ya no tengo la pasión y entonces recuerdo, es mejor quemarse que apagarse lentamente..." 

Imágenes by mila_cortez, Trekkie313 y remote72