lunes, 20 de septiembre de 2010

Un personaje que vale más que mil palabras


Un ´vagabundo´ que se quedó en el corazón y la mente de muchos. Un gran genio de la industria cinematográfica. Un hijo de gitana, orgulloso de serlo. Unas enormes ganas de ser judío. Un zurdo que vivió en orfanatos. Un acusado de comunista al que obligaron a exiliarse. Un ganador de un Óscar honorífico. Un Sir de la realeza británica. Un inolvidable mimo. Un frustrado actor dramático. Un director inigualable. Un músico a medias.


Un Charles Chaplin que heredó a la humanidad un retrato perfectamente delineado de la sociedad moderna, con resignación y nostalgia a bordo, la auténtica marca de la alienación; vestido de traje y sombrero, al que llamó El vagabundo.


Un hombre que inmortalizó el cine mudo, que ganó la batalla a las limitaciones de la mera imagen visual. Un inventor del humor universal, de una comicidad sin exclusión, donde absolutamente todos, ya sea de su época o la nuestra, encontraban y encuentran una fiel representación de lo cotidiano, una invitación a palpar el arte como algo propio, humano, y no abstraído y lejano como muchos lo condenaron –y aún condenan- a parecer.

2 comentarios:

AnaYle dijo...

Con él, se inmortalizó el arte, el cine, la comedia, y creo que a veces el silencio, los gestos dicen más q mil palabras

E.L.C... dijo...

Quién se crea Chaplin, no sabe en la película que se ha metido... El maestro Pinguino-Vagabundo, el mimo, el actor :-) Gracias por recordarnos que debe existir...