sábado, 4 de diciembre de 2010

Ese Freud...

Es tan complejo que no sé por dónde empezar.  Creo él lo complicó todo. Con todas esas alusiones al sexo puede dar mucho qué desear.  Lo que es inexcusable es ese extraño magnetismo que encarna. O todos lo quieren estudiar o todos le echan culpa. ¡Ese Freud! Si el caso era que hablaran de él, se salió con la suya…

Psicoanálisis: Modelo teórico descriptivo y explicativo de los mecanismos, procesos y fenómenos implicados en la vida anímica humana. Se basa en las teorías Freud sobre la psicodinámica de lo inconsciente. Se refiere también a la terapia psicoanalítica, es decir, a un conjunto de procedimientos y técnicas terapéuticas para el tratamiento de conflictos internos y de relaciones interpersonales (…) – ¡Cómo se empeña en complicar!- En otras palabras, es una descripción de la mente humana en sí, como un método de tratamiento de enfermedades nerviosas y psíquicas. (Jôstein Gaarder, El mundo de Sofía)


Es el autor intelectual –y posiblemente hasta material- del psicoanálisis, esta díscola teoría que acabamos de definir. En resumen, toda la culpa la tiene el sexo y sus pulsiones.
Sí, lo estoy exagerando todo –tal vez tanto como él, no lo sé-, abuso porque ´dio papaya´.

Freud fue el gran referente del pensamiento postmoderno
Nos escupió a la cara que éramos unos reprimidos y que esta era la razón causante de todas nuestras desgracias. Bastante alentador, pero nada que no se cure con una buena dosis de morbo.  Y ni los niños –plato fuerte de sus tesis- se salvaron. Todo se originó cuando éramos niños y todo lo llevaremos como un karma, a cuestas, al mejor estilo de Atlas, de por vida.
Sexo + niños: extraña combinación, tristemente deleitable para muchos. Aunque sí sería un insulto culpar a Freud -además de todo- de esa enferma aberración que encarna la pedofilia. Lo que quería demostrar el psiquiatra austríaco era que el sexo se lleva y se siente desde niños, que negarlo es una completa tontería, evadirlo lo convierte en represión y postergarlo implica ponerlo en evidencia.

No contento con esto, se le dio por recomendar la cocaína para intervenciones quirúrgicas y oftalmológicas. Le salió bien el invento. ¿Será que por eso decidieron hacerle honor y bautizar a un cráter lunar con su nombre? Ese Freud... ¡hasta está en luna!

Fumador empedernido y adicto a los puros, pronto fue víctima de un gran deterioro de salud que iba desde una eventual sordera hasta un cáncer de paladar. Pero seguía escribiendo. En eso consistía su lucha.

Criticado por la sociedad y perseguido por la Gestapo, debió abandonar su amada Viena y exiliarse en Londres. Fue allí donde su límite se hizo sentir. El fuerte dolor producido por una mortal enfermedad y el cansancio propio de sus años de trabajo lo instó a tomar una trascendental pero madura decisión, su muerte.

En 1939, tres inyecciones de morfina sellarían el final del neurólogo más grande de todos los tiempos.

3 comentarios:

Iván Roldán dijo...

Me gustó la biografía :-)
De carácter lúdico, que si bien comienza mencionando a Freud, el tocar su base argumentativa nos hace olvidarnos un poco y no es hasta el final cuando notamos que se trata de una biografía, muy particular.

E.L.C... dijo...

Me encantó, muy divertido leerte a ti después de haber leído a Freud. Gracias por dejarnos en claro tantas cosas que son las mismas pero vistas con otros ojos y escritas con otras manos... Qué Blog Genial!!!!... Felicitaciones...

Carlos Mercado dijo...

Esta muy bueno el cuento! muy creativa esa adaptación de la biografía de Freud!
Felicitaciones Andre. ¡Muy bueno!