martes, 28 de diciembre de 2010

Un mágico rincón

    Parece un cuento de hadas, pero es tan real como el abandono que lo rodea. Desde hace 30 años se alza ahí, aparentemente inerte,  mientras que  su interior late con vida propia, con el único propósito de endulzar –al menos un poco- la existencia de aquellos que, sin importar la edad, se acercan al tradicional recinto que lo acoge en busca de diversión o esparcimiento, un rato familiar e incluso, un momento romántico.
    El Tronquito yace en pleno corazón del Suri Salcedo. Pero no es un tronco cualquiera, es uno que guarda para sí las variedades de helado más inimaginables junto con los secretos más íntimos de la infancia. Un modelo de heladería único en nuestra ciudad, de los pocos que quedan, que nació como invención de un italiano, el antiguo dueño de la Robin Hood en Barranquilla, y que desde hace 3 décadas permanece bajo el cuidado de las manos laboriosas de los Trujillo Gómez.
    El Tronquito, sitio predilecto de chicos y grandes
    Rosario, una estudiante de 8º semestre de la Universidad Simón Bolívar, vecina del lugar, lleva 3 años acudiendo puntualmente a pedir su habitual helado de brownie con cobertura de chocolate. “La Mona”, como le llama a Marian, la hija del matrimonio de Don Manuel Trujillo y Doña Elvia Gómez, le saluda efusivamente y le hace la usual pregunta: ¿lo de siempre? Ella, con un gesto afirmativo, contesta el interrogante. Me cuenta espontáneamente que cada fin de semana visita El Tronquito para que su sobrino de 3 años de edad deguste el helado de Sparkies, su favorito. Ahora toma su pedido y se va.
    Un mundo de fantasía pende del techo del tronquito. Todas las generaciones de caricaturas de Disney, Dreamworks o cualquier compañía de dibujos animados tienen su representación ahí, en el techo barranquillero más anhelado por los chicos. El señor y la señora Cara de Papa, Ronald McDonalds y sus amigos, Fiona y un ejército de muñecos llaman la atención de los clientes número uno del local: los niños. Más de uno ha llegado feliz por un helado y se ha marchado con lágrimas en los ojos por no poder hacerse con una figurita.
    Pero esto nunca le ocurrió a Paulo, quien a sus 22 años aún recuerda la primera vez que visitó El Tronquito: “Tenía 4 años cuando mi mamá me llevó a jugar al Suri con mis sus hermanas y luego me lo enseñó. Me acuerdo del helado que pedí: uno que tuviera chocolate, más chocolate y mucho más chocolate. El resultado fue un vaso que hoy todavía pido y que el señor Manuel prepara a la perfección: chips y cobertura de chocolate, luego 2 bolas del mismo sabor y para finalizar otra capa de chips y cobertura. Como adorno una cereza, porque como él mismo me dijo, me agregaba algo para que al menos tuviera un sabor diferente al chocolate”.
    Más de 50 figuras hace parte de la decoración
    El Tronquito ha acogido centenares de personas de todas las edades. Es lugar de reunión para muchos amantes que se citan ahí para intercambiar miradas, besarse y desentenderse del mundo. Para unos es la oportunidad de recuperar el tiempo perdido en la semana y compartir en familia, al menos, unas escasas horas. Para otros es un encuentro con la soledad, la única compañía en la que pueden confiar. Pero la afluencia de centros comerciales ha mermado en gran medida la concurrencia de personas a este tradicional sitio del parque Suri Salcedo. “Ahora hay muchos lugares a dónde ir, en los que están bajo techo y tienen más opciones para divertirse. Ya a la gente no le gustan los parques”, asegura Marian.
    Transmetro ha sido otro problema. No sólo por las continuas trabas en su construcción y las complicaciones en las vías por las que circula, sino por la disminución de personas que constantemente visitaban el Suri. “Han cerrado una vía de acceso. La gente antes venía en su carro, parqueaba un momento por un helado y se devolvía. Eso ya ha quedado atrás” asegura doña Elvia, quien ve con resignación y melancolía la esquina de la carrera 46 con calle 70, donde los únicos transeúntes son un par de recicladores que deambulan en busca de basuras.
    Pero de vez en cuando a la gente le gusta añorar. La moda es cíclica y algo similar parece ocurrir con los recuerdos. Algunos, de vez en cuando, desempolvan la memoria y se acuerdan de los buenos tiempos y deciden ir en busca de ellos. Este es otro tipo de perfil de quienes se asoman por el lugar en busca de un helado, tal como me ocurrió a mí y a las 82 personas que conforman el grupo en Facebook llamado “A mí también me llevaron el Suri Salcedo”. En él, una familiar imagen en plano general de un tronco grueso, de gran raíz, rezaba: ¿A quién no le compraron un helado aquí?

5 comentarios:

pocofre dijo...

me gutaaaaaaaaaaa !!!!!

te mando un besote chica bonita.

paola dijo...

donde está el local? me encantaría poder ir a verlo! vivo cerca del grido en rosario.. será muy lejos de ahí?
mi hija estará encantada con todos los juguetes colgados por todas partes.
es como un cuento de hadas

Andrea Jiménez dijo...

En Barranquilla, Colombia. En la calle 70 con carrera 46, parque Suri Salcedo.

Anónimo dijo...

Do you have any video of that? I'd like to find out more details.

Look at my web page - andrea rincon video

Andrea Jiménez dijo...

No, i don't have video. Currently, this place is under renovation.