miércoles, 22 de octubre de 2014

El hasta siempre silencioso de Óscar De la Renta

Escribí este artículo para ADN Barranquilla, el diario donde trabajo. Fue publicado el 22/10/14.

No fue hombre de escándalos, por eso tampoco se pavoneó de su partida y lo que ésta representaba. Recuerdos colombianos que dejó el diseñador latino más grande de todos los tiempos.

En la pasada Semana de la Moda de Nueva York.
Su última aparición pública.

A los genios solo les queda caer de pie, como a Óscar De la Renta. No tienen otra salida; no disponen de demasiado espacio para escoger el brillo. El dominicano, nacido en el seno de una familia acomodada y numerosa, eligió el arte desde siempre. La exploración de la pintura lo llevó a ahondar en las capas más misteriosas del género femenino para darle a la mujer exactamente lo que soñó en las fantasías.

Si todas han querido ser princesas ensoñadoras, dueñas de su propio cuento de hadas, De la Renta fue el mejor escritor de cuentos con tules, sedas, organzas y su inconfundible sello de romanticismo, rubricado en las letras cursivas que siempre fueron el telón de sus pasarelas. En la última que presentó, en septiembre, en Nueva York –no podía ser otro lugar que la ciudad que puso a sus pies-, la exquisitez de sus flores y su destreza con las siluetas hicieron que todas las miradas voltearan hacia él. Ya fuera en la última fila, en el ‘front row’, o a través de un smartphone. Todo el mundo quiere a Óscar De la Renta porque el planeta entero lo conoce.

Descifrar a la mujer hizo de quien fuera discípulo de Cristóbal Balenciaga (Guetaria, España, 1895- Valencia, España, 1972) el epítome del diseño latinoamericano por excelencia, y el responsable de que nuestro continente se ubicara en el radar ‘fashion’ mundial. Puso a la moda a hablar español cuando el francés era la lengua materna y el inglés se apoltronaba como segundo idioma del universo creativo. Se lo debía a Santo Domingo, capital de su República Dominicana, que lo trajo a la vida un 22 de julio de 1932.
Su paso por Elizabeth Arden, Lanvin y Balmain lo prepararon para hablar en primera persona, a su nombre, sobre la pasarela, fundando su sello. Fue cuando el esplendor y drama de sus cortes tocaron techo, cuando se vinieron los icónicos trajes de novia pintados de rosa pastel y azul. Los vestidos nupciales, la cereza del pastel De la Renta, vistieron desde rostros locales hasta los más envidiados del planeta.


 
Colección Bridal 2013. El romanticismo pintado de color.


María Isabel Dávila, reina del Carnaval 2006, se dio el lujo de casarse, hace tres años, con un clásico blanco del dominicano de su colección spring-summer de novias. Hace apenas unas semanas, Amal Alamudin, la heroína de carne y hueso que logró casar a George Clooney, usaba, sin saberlo, el que sería el último traje de matrimonio del “caballero de la moda”, como lo llamó su colega y amiga barranquillera Silvia Tcherassi.

'Marichy' con su traje de novia de Óscar De la Renta, comprado en la boutique de Miami.

A su paso por el Cali Exposhow del 2009, bailó salsa.
Pero Colombia tiene un recuerdo aún más auténtico del modisto. Fue en el 2009, en la capital del Valle, cuando la feria Cali Exposhow lo presentó como su invitado internacional y estelar. La modelo Norma Nivia cautivó al dominicano en el casting, que se sentó en primera fila para ver desfilar su colección Resort 2010, un verdadero privilegio si se tiene en cuenta que pocos creadores de su estatus presentan una propuesta completa para determinada estación en pasarelas especiales, como la de Cali. Por ese entonces bailó salsa y se sintió a gusto. Su sonrisa lo delataba.

Claro, estaba familiarizado con un país que lo conoció en persona en el 2000, cuando inauguró dicha edición de Colombiamoda, y luego volvió después para presentarle a esta parte del mundo lo que era hacer Alta Costura para Balmain. Una sinfonía del color anclada a su alma latina y caribeña, para la que nunca parpadeó.

En septiembre pasado, bajo el cielo neoyorquino que siempre brilló para él, cuando apareció delante de ese mural de flores con las que le encantaba vestir sus desfiles, ya se le vio algo desanimado. La semana pasada, un anuncio ligeramente anticipado debió avisar que algo iba mal: De la Renta dejaba en manos de Peter Copping la dirección creativa de su firma. Este lunes, en Kent, Connecticut, su corazón apasionado por la moda y la elegancia se echó a dormir. 

Es que ya el cáncer, con el que fue diagnosticado en el 2006, había hecho mella. Un paso a un lado y un retiro con la factura de sus mejores galas. Óscar De la Renta no pronunció la palabra ‘despedida’ porque nunca se irá. Para caer de pie es necesario eternizarse. Ya el gran Óscar pasó el examen.



Un caribeño de Alta Costura

Si tal vez algo le quedó pendiente al modisto fue el hecho de entrar con su firma personal a la Cámara de la Alta Costura Parisina. Lo hizo mientras estuvo en Balmain, pero no como Óscar De la Renta, algo que hubiera marcado un hito en la historia del máximo organismo de la Haute Couture mundial, puesto que habría supuesto ser la primera marca netamente latina en sus filas. Al respecto, Silvia Tcherassi, amiga personal del diseñador dominicano, da su opinión.

¿Cree que se les dificulta a los diseñadores latinos entrar en calidad de invitados a la Cámara de la Alta Costura de París con la muerte de De la Renta?
Recordemos que Óscar De la Renta fue director creativo de Pierre Balmain y presentaba sus colecciones en el calendario de la Alta Costura y fueron siempre bien recibidas. La Cámara de la Alta Costura siempre ha sido abierta a no franceses. Y estoy segura de que si Oscar hubiera solicitado su inclusión a título personal, lo hubieran aceptado. El hecho que esta misma Cámara me hubiera invitado a presentar mi colección pret-a-porter  en el calendario de la Semana de la Moda de París es la mejor prueba de que valoran el talento latino.

“Siempre estaré agradecida por haber propuesto mi nombre para Balmain”: Silvia Tcherassi

Al preguntarle a Silvia Tcherassi por el retrato que deja en su mente Óscar De la Renta, se nota su corazón puesto en cada una de las palabras por dibujarlo. “Siempre recordaré de Óscar su sonrisa y su calidez. Era un hombre impecable y exquisito, un caribeño excepcional.  Una persona orgullosa de su cultura latina, y era el embajador no solo de República Dominicana, sino de América Latina. Siempre será una inspiración como persona y profesional. Además, siempre estaré agradecida por haber propuesto mi nombre para ser la directora creativa de la colección ready to wear de Balmain. Me siento honrada de haber sido su amiga y que él también lo sintiera así. Me acuerdo cuando lo entrevistaron en La W y le preguntaron por Colombia y dijo que tenía dos amigos en Colombia: Julio Mario Santodomingo y Silvia Tcherassi.

jueves, 17 de octubre de 2013

Cuando llueve café en el campo... y en la ciudad


Esta historia comenzó a documentarse a la vista de todos hace diez años y habla de un idilio rojo y frío, que duerme en el grano de una planta de cafeto. Ese grano se bebe hoy entre lo dulce y lo amargo, espuma y burbujeo, y es alma en ágape con familiares y amigos, o en el trabajo, y atraviesa el arte, la cultura y la política.

Es la bebida clásica por excelencia que calza la cotidianidad diaria, que está tan lejos como un sobre en la cocina y es tan universal que entiende de ruana y esmoquin.

Érase una vez una Colombia de sueños molidos, como el café, que hizo de la semilla traída por los colonos europeos el sumun de la exportación nacional, una cunita donde cabía un mundo diferente a las balas que narraron la historia del país desde su conquista, y que en 1927 dio un paso decisivo en sus aspiraciones económicas, políticas y culturales: creó la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), considerada una de las ONG rurales más grandes del mundo.

Con gremio forjado y constituido, cuesta ignorar por qué tardó tanto la organización en hacer del café una verdadera marca nacional, pues si bien era el principal producto de exportación, en el país la tradición cafetera estaba relegada para los abuelos, para los adultos de la casa, para leer el asiento del grano y predecir el futuro.

Solo hasta 2002 la FNC gestó Procafecol, la organización creada para generar negocios de valor agregado al café y promocionarlo a nivel internacional. “Hasta ese momento, Colombia se concebía como proveedor de café verde, estándar y especial. Sin embargo, con la observación de los cambios en el mercado internacional y las recurrentes crisis de precios que golpeaban principalmente a los cultivadores, el país decide hacer una apuesta arriesgada y ambiciosa para participar de estas oportunidades”, asegura Edwin García, director de Mercadeo de Procafecol S.A.

La iniciativa se apoyó en el personaje de Juan Valdez y en su reconocimiento, un señor de bigotes que se vuelve marca y pone su firma en los productos premium que distribuye en la cadena de tiendas de su mismo nombre, y en los negocios de retail. Allí descubrieron los colombianos, y sobre todo, la nueva generación, que el café es más que agua negra con burbujeo espumeante, caliente hasta quemar, y obligación de tertulias.

Con un menú cargado de cafés filtrados, espressos, nevados y bebidas frías, el colombiano entendió que el grano rojo ofrece un mundo de posibilidades para probar hasta siempre. “El desarrollo del menú original de Juan Valdez duró cerca de dos meses, lo que incluyó desarrollo de receta, validación de ingredientes y pruebas de consumidor, entre otros. Hoy el menú se mantiene en constante evolución, producto de las necesidades de innovación que demanda el mercado”, explica García.

Los nevados han sido desde el principio la bebida de mayor éxito y ha ido creciendo constantemente la demanda de bebidas a base de espresso (lattes, moccas y capuccinos). De hecho, los nevados son los favoritos del público joven, principalmente en tierra caliente, en un rango de edad entre 17 y 25 años.


 
“Las bebidas como nevados y granizados son una buena forma de introducir a las personas, especialmente a los jóvenes, en el consumo bebidas con café, pues son ricas e indulgentes”, sostiene el vocero de Procafecol. 


En este año de celebración por los diez años de Juan Valdez, la marca lanzó una colección de ropa y productos de edición especial como el café conmemorativo, que comprende bebidas hechas con el grano producido en lugares cafeteros a nivel nacional que la gente no tiene presente. “La zona de producción de Colombia es muy extensa y abarca lugares que no están en el pensamiento común de la gente. Por tal razón se han querido promocionar 10 orígenes que están por fuera del eje cafetero y que producen un café de altísima calidad”, subraya el director de mercadeo.


Un nuevo amor. Un experto como Luis Fernando Vélez, o un amante, mejor, sabe muy bien que un café especial es uno que tiene más de 84 puntos sobre 100 en un panel de catadores expertos; que un café de origen es un café que proviene de una región específica que puede ser una finca, un municipio, o un país, y que la importancia de este tipo de café es que hasta hace muy pocos años se decía que el mejor café siempre venía de una mezcla, y hoy se ha demostrado que un café de origen tiene una mayor complejidad y cantidad de aromas y sabores.

Él, que está convencido de que la lata es la materia que mejor protege la calidad del grano, es otro de los abanderados de la causa del café no solo como producto nacional, sino como estilo de vida. “El café tiene que ser nuestro estilo de vida. Es el producto de Colombia con el más alto reconocimiento a nivel mundial y así como los japoneses tienen el ritual del té, los colombianos estamos empezando a desarrollar nuestro ritual del café”.

Por eso, Amor Perfecto, su empresa, presta servicios como la Barra de Café y las cataciones. La Barra de Café incluye barista, máquina de café, molino e insumos, para que las fiestas y reuniones se disfruten tanto como con una fuente de chocolate.

Del mismo modo ofrece la catación de café, en la que se realiza una inducción sobre las diferentes regiones cafeteras de Colombia, una presentación de los procesos desde la finca, y se catan los cuatro sabores básicos a través del grano: salado, ácido, amargo y dulce.

Luis Fernando Vélez, creador de Amor Perfecto
Amor Perfecto, que empezó en 1997, cuando Juan Valdez ni siquiera se había pensado, se suma a las empresas colombianas que continúan en la búsqueda de los mejores cafés de Colombia, como sucede también con Oma. “Las inversiones de Juan Valdez han hecho que la categoría crezca y se desarrolle”, agrega Vélez, quien con su empresa y toda la flota explotadora de café busca responder a un ideal que quiere posicionarse mundialmente como imperativo de identidad cultural, y asimismo hacerle frente a un grande que llegará al país en el 2014: Starbucks, la multinacional de la sirena inspirada en Moby Dick, que, en palabras de su presidente Howard Schultz, no viene a ser la competencia del café colombiano, sino a aumentar su consumo.

Ojalá que llueva café en el campo, y en la ciudad, y el esnobismo no se trague, de un sorbo, los sueños que comienzan a arropar a una nación que quiere ‘tomarse’ en serio su calidad exportadora.

Arte en espuma. Sonja Björk Grant es la mejor entrenadora de baristas del mundo. Sonja es islandesa, y barista es una palabra de origen italiano que se refiere a las personas que preparan café en barras. Un barista le da corporeidad al alma de la semilla cafetera. Es el último maestro en la cadena productiva del café como bebida, luego de pasar por las manos de recolectores y tostadores. Es el genio del arte en la transformación de la materia prima. El que regala la sonrisa al final.
Björk estuvo de visita en Colombia hace un par de semanas. La invitó Amor Perfecto, la marca fundada por Luis Fernando Vélez, un enamorado del café que descubrió en Londres, en los inicios de los 90, que tomar esta bebida merece un ritual. La islandesa ha sido juez y organizadora de más de 20 campeonatos de baristas del mundo, y llegó al país para continuar con el compromiso de Amor Perfecto: “dar a esta profesión el posicionamiento y el encanto para consolidar la cultura de café en Colombia a través de las mejores preparaciones”.
Para Sonja, ser barista no requiere de ningún secreto o truco especial. “Creo que se trata de ser curioso de su café, hacer preguntas y trabajar con otros baristas. Estar abierto a nuevos sabores, cafés de degustación, probar nuevas ideas de elaboración y simplemente seguir experimentando”, confesó a EL HERALDO.
Entre sus calificaciones no solo puntúa el mejor sabor y consistencia, sino un arte enraizado a la estética del café, el denominado latte art, o el dominio de esas figuras de espuma que se posan sobre la bebida y que el consumidor procura no tocar con los labios, para conservar las espigas, corazones y caritas que se dibujan.
Se llega a ser un experto en el latte art con mucha práctica, dice la escandinava. “La leche ha de ser espumada de una manera que es sedosa, suave, sin grandes burbujas y no demasiado gruesa. A continuación, se trata de la técnica de vertido y la creatividad detrás del patrón que desee conseguir. El contraste entre el café y la leche es muy importante, en blanco y negro. Aquí también es muy bueno tener humor y creatividad, algo que le saque la sonrisa al cliente”.

Esta es la genial Sonja

lunes, 12 de agosto de 2013

Mingo, un rey del Carnaval sin corona

Este artículo fue publicado el 23/05/2013 en el diario El Heraldo

¡Ay, Mingo!, te fuiste sin que nos diéramos cuenta. Sin mucha bulla y carcajadas. Sin que supiéramos bien, ni tú ni tu familia, el porqué de tu baja exagerada de peso. El implante dental que tuviste que adoptar para no perder la sonrisa amplia que nos regalaste a todos te causó una infección, pero no era esa la razón de tu inapetencia, de tus ganas recortadas de comerte un buen plato costeño, que te alimentara las ganas de seguir echando cuentos. La depresión de no tener dientes, que te impedía ‘pelar la chapa’ como estabas acostumbrado a hacerlo, disfrazó lo que en verdad te devoraba por dentro.

El hierro, entonces, fue insuficiente, y el resultado de la patología solo les dijo a los médicos hasta hace dos días que un tumor maligno se había alojado en tu colon. Tu hija Kathy, una de los seis que concebiste al lado de Cila Olivares, con quien cumplirías 50 años de casado el próximo agosto, recuerda lo débil que estabas el pasado domingo, cuando tuvieron que llamar a AMI urgentemente porque tu desgano era ya preocupante. Una baja de potasio te recluyó, en tus últimos días, en la Clínica La Asunción.

Enamorado y caballero, tuviste 18 hijos producto de tus amoríos. Bien vestido siempre estabas, elegante a tu modo, como dice Rafael Páez, quien fuera tu director por una década en Cheverísimo, el programa que, con tu presencia, llegó a ostentar el más alto rating de sintonía que haya tenido Telecaribe. “A pesar de haber llegado con un nombre, de haber llegado un tipo con 20 años de experiencia en el humor, era un hombre muy llevadero”, rememora Páez. Entendía, repetía, daba paso a los otros. “No porque fuera el de mayor experiencia era el de la última palabra”. Mingo, también fuiste maestro, y los buenos maestros saben reconocer el talento de sus alumnos.

Tú, el hechicero del humor radial, el pionero de esta tendencia, el arquitecto de sonrisas que se hicieron sintonía en estaciones como Emisora Atlántico y Radio Libertad. Tu salud venía mermando desde el 2009, cuando una arritmia cardíaca nos dio el primer susto.

Tu sonido particular, tu dicharachera manera de lograr audiencia, te hicieron “el propio barranquillero autóctono, aquel man alegre, maestro del humor”, en palabras de Rony Laitano, el popular Care’perro, uno de tus compañeros de set y de carcajadas. Él, como Rafa Páez, como todos los que te conocieron de verdad, saben que te llevaste a la tumba un sueño frustrado: liderar la fiesta del paroxismo currambero, la de los cuatro días que te agitaban el corazón. “Rony, lo que menos me ha gustado es que no me han puesto Rey Momo del Carnaval”, le confesabas a viva voz, cada vez que podías.

Hijo de la Barranquillita que duerme sobre el Caño de la Auyama, nunca te quitaste el sombrero de caballero. “Él echaba sus cuentos costeños con doble sentido sin necesidad de ser un guache”, apunta Claudia Sánchez, otra de sus compañeras de sus años ‘cheverísimos’. Álvaro Ariza, otro integrante del grupo, se sabe de memoria el lugar en el que residió tu éxito. “Lo que caracterizó a Mingo como humorista fue la sobriedad. No era un tipo obsceno, ni vulgar. Manejaba el doble sentido con mucha altura. Era un humorista costeño, pero el costeño bien hablado, el costeño que se expresaba bien. Fue un verdadero caballero de la tarima”.

Y entre las muchas facetas que dominaste, como esa, la del ‘cura cheverísimo’, el amo y señor de las letanías en Carnaval, tú, Manuel Domingo Martínez Morillo, te acordaste de lo intelectual. EL HERALDO de cada día, que no dejabas de leer, te entretenía con el crucigrama, el que jamás te dejaste quitar cuando ibas, cada sábado, a grabar. “Cuidado el crucigrama”, advertías. Eras el dueño y señor de la página, como de esa corona que no portaste, pero que por siempre has de llevar.

Con el actor de televisión Bruno Díaz

domingo, 4 de agosto de 2013

Elie Saab, el libanés que no le temió a la Alta Costura

Este es un sueño hecho realidad: luego de varias semanas de correos electrónicos que iban y venían, logré contactar, para El Heraldo, el periódico en el que trabajo, a Elie Saab, uno de mis diseñadores favoritos (si no el más), para una entrevista exclusiva. La nota salió publicada el 14/07/2013.


Es uno de los tres diseñadores no franceses de Alta Costura. Su nombre se unió al de Giorgio Armani y Valentino, ambos italianos, para llegar a la cumbre de la moda mundial e instalarse al lado de la genialidad creativa de casas como Dior y Chanel.

Nació en Damour, Líbano, en medio de un ambiente mayoritariamente musulmán, pero se crió católico. Sin embargo, crecer sumergido entre lo más arraigado de las conservadoras costumbres árabes le regaló un sentido del respeto por la mujer como pocos. Sus creaciones, todas, son un homenaje a la feminidad.

Elie Saab comenzó a diseñar a los nueve años, haciendo ropa para sus hermanas. Rápidamente, terminó vistiendo a las chicas de su vecindario, y con valor, logró inaugurar, en 1982, su primer taller de costura en Beirut, empezando así la carrera del que es, hoy, el más grande diseñador de la historia de su país; un verdadero abanderado de la moda, que traspasó fronteras y se convirtió en inspiración para las futuras generaciones.

A través de comunicación virtual, EL HERALDO logró concretar esta entrevista con el libanés, en la que siempre dejó claro un par de cosas: la primera, que es un profesional como pocos, pendiente del más mínimo detalle. Segunda, que es un apasionado del universo femenino, un hombre que no teme en rendirle un homenaje hecho arte, a través de sus diseños, a la mujer.

Es autodidacta, ¿cómo educó por sí mismo sus diseños y puntadas?
Nací con esta pasión de crear y hacer vestidos y siempre estaba rodeado de mujeres hermosas, de las hermanas de los vecinos, por lo que el deseo de vestirlas y que se vieran elegantes y con estilo fue mi inspiración constante. Mi pasión se convirtió en una carrera y continuó con la costumbre de diseñar vestidos de gama alta, lo que me encanta hacer. Fue difícil al principio, ya que la industria de la moda no existía en realidad en el Líbano, pero estoy muy orgulloso de haber abierto el campo y haber creado nuevas vocaciones en mi país. Creía que mi destino era trabajar en la moda y, gracias a mi perseverancia y trabajo duro, la casa Elie Saab fue creciendo con los años.

¿En qué piensa al crear una pieza? ¿Qué debe reflejar esta?
Cualquier cosa puede ser una fuente de inspiración. La imaginación es importante, ser capaz de crear, pero también uno debe inspirarse en todo lo que le rodea, ya sea del arte, la naturaleza, etcétera. Para mí, las mujeres siempre han sido la mayor fuente de inspiración. Personalmente, estoy inspirado por todo lo que veo. Por encima de todo, diseño la ropa para ser usada. Hoy, la mira de la firma es una combinación de siluetas elegantes y atractivas, el corte adecuado y los detalles femeninos. Mi prioridad es siempre diseñar un vestido que resalte la figura de una mujer en su mejor momento, lo que hace que sea femenina y elegante.

La última colección de Alta Costura del diseñador está inspirada en las princesas. El trabajo manual es asombroso.

¿Tiene algún tipo de ‘ritual’ para diseñar o simplemente una pieza se le puede venir en cualquier momento a la cabeza?
Mi proceso de diseño comenzó a partir de una idea. Yo rara vez trabajo con bocetos. Suelo trabajar directamente con los patrones de las telas, las líneas de trazado y los detalles. Me encuentro regularmente con los equipos de trabajo en mi estudio de diseño y mi taller, para comprobar el progreso de nuestras colecciones Couture, prêt-à-porter y accesorios.

¿Por qué ese aire de fantasía es tan importante en sus creaciones, que parecen hechas a la medida de una auténtica princesa?
Mi prioridad es conseguir el corte adecuado del vestido con el fin de resaltar la figura de la mujer lo mejor posible. Yo creo que la mujer debe usar el vestido, y no al revés. Se trata de la percepción de la mujer y de darle el respeto que se merece mientras se diseña y se confecciona el vestido.

¿De dónde nace esa sensibilidad especial para diseñar vestidos de novia?
Diseño un vestido de novia para cada colección de Alta Costura, que siempre cierra el show de cada temporada. Diseñar trajes de novia para Alta Costura es para mí un gran placer, pues se usan para la ocasión más especial en la vida de una mujer. Disfruto de compartir la alegría y la satisfacción de mi cliente y ayudarla a hacer su sueño realidad.

Famosas como Paz Vega, Taylor Swift y Sandra Bullock han lucido las creaciones del libanés.

Ha vestido a muchísimas famosas con sus creaciones. ¿Podría mencionar a alguna mujer de la historia que pueda encarnar la filosofía de Elie Saab, esa modelo perfecta…?
Cada celebridad que vestimos es una gran representante de la marca. Siempre nos aseguramos de que las actrices se corresponden con la imagen de la marca y que, al mismo tiempo, el vestido que elija se adapte a su personalidad. Yo diría que cualquier mujer elegante, con carácter, puede representar la filosofía de la marca. La imagen de Elie Saab aplica a toda mujer que aspira a la feminidad, el refinamiento y la elegancia, a pesar de su origen y del país en que viven.

¿Qué opina de las latinoamericanas, unas mujeres que también suspiran ante muchas de sus creaciones?
Las latinoamericanas tienen esa fuerte personalidad que me gusta en las mujeres. Son mujeres con carácter que buscan la elegancia y el glamour.

¿Con un auge de la democratización de la moda y el lujo como el actual, cree que la Alta Costura puede estar en riesgo?
La Alta Costura y el prêt-àporter son dos enfoques completamente diferentes de la moda. Ni los clientes, ni el tipo de diseño o producción son la misma. La Alta Costura no se trata de vestidos o trajes, sino de crear una silueta única que es exclusiva de la mujer que la ordena. La Alta Costura existirá siempre, de una forma u otra, evolucionando y adaptándose a los estilos de vida cada vez más internacionales de la mujer.

Además del diseño, ¿cuál es su otra pasión, la desconocida?
Soy un apasionado de la arquitectura y el interiorismo. Lo que le sorprende a la gente es saber que soy un minimalista de corazón. Esto se refleja muy bien en el diseño de mis casas y tiendas, que son muy simples y casi espartanas en cuanto a decoración. Mi estilo de marca personal es una fusión de simplicidad, lujo y elegancia. Me encanta coleccionar muebles de época con el fin de crear un estilo único en cada una de mis casas: una está decorada con obras francesas del siglo XVIII, una tiene muebles típicamente orientales, y otra está llena de muebles de los años 70, porque es un una de mis épocas favoritas.

Este ensoñador vestido de novia cerró su pasarela en la Semana de la Alta Costura, en París.