miércoles, 11 de julio de 2012

Joe Arroyo, el ‘ausente’ que no se fue




Su voz, hace cerca de un año, se fue con su cuerpo, robusto y macizo, y se llevó encerrado en su garganta el prodigioso chirrido que marcaba con sello genuino cada una de sus canciones. Y aunque se apagó el origen de ese vozarrón vibrante y monumental, el eco de sus melodías retumba como himno eterno que homenajea su grandeza y su legado artístico. Parlantes, altavoces y picós reanudan la sinfonía alegre y bulliciosa de esa banda sonora que a todos ha hecho bailar, gozar y gritar hasta un amanecer.

Las emisoras han sabido traducir en música el sentir de la gente, son heraldos de la vasta producción musical de Álvaro José Arroyo, el artista que más ha sonado este año en Barranquilla. En A.M. y F.M. se baila, por igual, al mejor ritmo del ‘joeson’. Javier Echeverry, Dj de Olímpica Stereo, cuenta que “Joe es el artista que más suena, y no por muerto, sino por exitoso. Todas las canciones emblemáticas suenan siempre y por igual, no hay un día que en nuestra programación no esté incluida una canción de Joe”.


‘Juguete de amor’


 Ralphy Polo, director de la emisora Rumba, recuerda entre risas la anécdota que llevó a Juguete de amor a sonar fuerte en esa estación. Édgar Castillo, mejor conocido como Dj Édgar, incluyó arbitrariamente esta canción de 1996 –del álbum Mi Libertad– en la programación de la emisora. Al ver Ralphy que su subalterno se había saltado el conducto regular y no le había consultado por la programación del tema, le dijo: “¡Édgar, ¿cómo vas a poner ese tema si hay otro montón de canciones del Joe? Si sigues haciendo eso sin preguntar, ahorita vas a terminar siendo tú el director!”.

El Dj aceptó el llamado de atención, pero dio la explicación de por qué había actuado sin consultar: “yo estaba escuchando un CD de Joe, sonó la canción y me emocioné. Me dejé llevar por esa emoción y lancé el tema al aire”.

Para ese entonces, el maestro seguía en la Clínica La Asunción en cuidados intensivos. La gente empezó a pedir la canción con asiduidad, y ya para septiembre, todas las emisoras locales tenían incluido en su programación el nuevo éxito del Joe, para muchos desconocido.

En Olímpica Stereo, Juguete de amor estuvo tres semanas consecutivas en el primer lugar de su ranking musical durante el primer semestre del año. En Rumba Stereo la situación no fue diferente: ha sido la canción que más ha sonado a lo largo de este año en el que Joe ha sido el gran ausente, como reza uno de sus inmortales temas.

En los estaderos

En La Troja, templo salsero por excelencia de Barranquilla, Joe Arroyo también es ícono. Su nombre no se ha quedado rotulando una sala musical homenajeando su vida artística; sigue siendo Álvaro José alma y vida de rumbas que lo declaran como el máximo ídolo local de multitudes.

Allí, Juguete de amor vuelve a tener protagonismo. La piden y piden sin parar, y al mismo son la bailan, en especial las mujeres. Mi Mary y La Rebelión también están entre el top 5 de las más solicitadas.

Pero es otro par de canciones las que guardan el mayor valor sentimental en el emblemático estadero: Flores silvestres, que ya es un clásico del lugar por ser la favorita de su propietario, Edwin Madera, y En Barranquilla me quedo, que desata el paroxismo entre quienes se encuentren en el lugar a cualquier hora, y el que bien podría ser considerado como el himno ‘trojero’ del Joe.

Ya sea en verbenas o estaderos, en la terraza de la casa o en el asiento de un bus, el sonar inconfundible de la voz de Joe Arroyo parece hacer parte ya de la rutina de los barranquilleros. Su discografía es banda sonora para el quehacer diario y, hasta una fila en un paradero de bus, bajo el sol inclemente de un mediodía en la ciudad, se hace más pasajera cuando es el chirrido del Centurión de la Noche que arrulla, como brisa, la jornada ineludible que debe continuar.

No hay comentarios: