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domingo, 14 de diciembre de 2014

Barranquilla se refina a la hora del té

Esta nota la escribí para los diarios ADN y El Tiempo Caribe, y fue publicada el 8 de abril de 2014.

Detalle de amor de Café Boutique, donde encontré un collar baroque para morirse. Les debo la foto. Esta al tomó mi tocaya Andrea Ortega.

Los cafés de la ciudad toman aires cada vez más románticos, cambiando la experiencia de un momento entre amigas, por ejemplo, en torno a la bebida.

Barranquilla es una señoritona de aires románticos que tiene ganas de volver a irradiar la vanidad europea que la envolvió en su época dorada, cuando de la Arenosa pasó de ser la Puerta de Oro gracias a una pujanza vívida que vino de la mano de las oleadas de inmigración.

Cuando italianos, franceses, alemanes y españoles terminaron en esta esquina suramericana, sembraron en esta tierra un influjo artístico único, que se fusionó con las formas autóctonas para crear una amalgama única sugerida, por ejemplo, en el contraste del señorío arquitectónico Barrio Abajo con el colorido de sus fachadas.

Barranquilla no olvida eso que la distinguió, y en su afán por volver a acaparar miradas y en camino a reconvertirse en la urbe cosmopolita que muchos tiene en su mente, ya muestra visos de volver a vestirse con la mejor de sus galas, al sorbo de una taza de té.

Café Boutique. 

Café Boutique comenzó a ‘bordar’ ese halo romántico desde diciembre del 2012, en la carrera 52 con calle 76. Giuliana Pezzano, su propietaria, es una diseñadora de modas y 'fashion stylist' que quiso abrir una ‘concept store’ (tienda de conceptos) en su ciudad natal, al mejor estilo de los locales italianos que visitó en su estadía en Milano, donde estudió.

Giuliana tomando té en su local
La moda, claramente, era lo esencial en su negocio, cuyo concepto es lo vintage. Pero algo llegó por añadidura para y terminó siendo la cereza del pastel: el café. Además de comercializar prendas y complementos que trae de todo el mundo y que van desde los $30.000 –que puede ser un esmalte único- hasta una cartera Chanel de US $1.800, alineó sillas de té en su local para brindar una experiencia diferente, alineada con esa atmósfera europea que quería lograr.

El Nespresso es el café que brinda a los clientes, que no necesariamente llegan por la moda, sino por tener un rato más íntimo entre amigas en este espacio acogedor. “Muchas vienen a tardear, a conversar tomándose un capuccino; hay otras que separan el espacio para hacer baby showers y cumpleaños a modo de tea party”.

Además del Nespresso, que da la oportunidad de elegir entre 16 cápsulas de café de diferentes partes del mundo según la intensidad, los dips son las estrellas del menú “porque son lo más gourmet, lo más saludable y una combinación ideal para una taza de latte, machiatto o espresso”.

Por lo lindo y refinado, se ha labrado la concepción de que para visitar sitios así se requiere una gran inversión, pero no. Una taza de espresso cuesta $2.800, mientras que el cáfe más costoso que se puede probar es un capuccino, el más pedido, a $4.000.

Los dips son un homenaje a la amistad: vienen para compartir. Una porción para entre cuatro y seis personas (servidas en copas, suntuosamente) del Giardini di Versailles cuesta $13.000.
Detalle de adornos y bebidas que se ofrecen
En el lugar suelen organizarse 'trunk shows' a modo de 'tea party'
Una clienta que siempre recuerdan en Café Boutique: Silvia Tcherassi, devota al Nespresso


Le Jardin. 

Le Jardin también tiene lo suyo, pero para hablar de él hay que pasar de ‘concept store’ a café bistro, que viene de la denominación francesa bistró, usada referirse pequeños establecimientos populares de Francia donde se sirven café, quesos y otras bebidas, así como otras comidas ligeras, a precios económicos.

Lo lindo no tiene que ser necesariamente costoso, y Ana Cristina Bojanini, la artista plástica barranquillera, lo ha entendido así en su nuevo ‘taller’, ubicado al lado de su galería, en la calle 79 con carrera 51. Uno donde las pinturas y la resina quedan a un lado, para dejar ‘florecer’ un ambiente acogedor al tiempo que se degustan platos únicos y un precio ‘democrático’.

Le Jardin cuenta con tazas de té pintadas por Ana Cristina Bojanini.
Su hija Joelle es la autora de los menús, pintados a mano.
También hay que contar los cojines, las lámparas...
Del techo de Le Jardin cuelgan unas burbujas de luz que, sumadas al jazz que envuelve el lugar, podrían asustar el bolsillo de muchos. La carta, que muchos no querrían tocar, es lo realmente tranquilizador y apetecido.

Los espressos, de $2.500, o los lattes, de $4.000, hacen pareja a ma’amoules –una especie de postre- de pátil y nueces, o de pistachos con azahar, o de agua de rosas, que tiene un valor de $6.500. “Es algo muy de la casa”, explica Bojanini, quien se encargó, junto a Olga María Salcedo, la anfitriona del lugar, de diseñar un menú corto, pero sustancioso.

Los crepes no faltan y rondan los $17.000, así como los sándwiches, que también hacen parte de una carta de colores pintada a mano con el sello Bojanini. El helado de la casa, con merengue y almendras, es el consentido de Le Jardin, aunque otro le compite fuertemente: el Allegra, un helado hecho con las auténticas alegrías curramberas, a $12.000.

La carta de postres es bastante rica, con gran influencia árabe

Feffy’s. 

En Feffy’s, una bicicleta vintage colgada en la pared avisa que, en ese espacio, el gusto por lo romántico es la regla. Paredes azules, flores blancas y vajillas de colección son compañía para quienes llegan a este lugar, en la esquina de la carrera 59C con calle 81, a tomarse un café o a morder un cupcake.

Los clientes, como en la mayoría de este tipo de locales, van desde el público juvenil hasta los adultos mayores. Aunque allá, las niñas son las invitadas de honor. Las fiestas infantiles se convirtieron en ‘tea parties’ y los cumpleaños se celebran alrededor de una tanda de ponquecitos decorados, “porque creen que están en un castillo de princesas”, cuenta su propietaria Estefany Saumet.

Este juego de té es un primor. Nadie quiere irse sin una foto.
Hace seis meses abrió este local, un templo dedicado a sus pasiones: la pastelería y los objetos viejos, muchos de los cuales ha sacado de la calle y los ha restaurado para envolver en la atmósfera más ensoñadora posible su negocio. Lo más costoso de su carta es la especialidad, el mocca frapuccino, a ocho mil pesos.

El resto de la pastelería francesa, los pequeños pudincillos y las pizzetas oscilan entre los $2.000 y $7.000. “Una monareta”, como dice ella.

martes, 9 de diciembre de 2014

Artesanía de lujo bajo el sello Tcherassi

Les dejo aquí esta entrevista que hice a esta mujer de admirar, publicada por los diarios ADN y El Tiempo.

La diseñadora barranquillera, la cara más internacional de la moda colombiana, vuelve a apostarle a la manufactura nacional para ampliar su exitosa colección de accesorios y complementos.






Ya se le notaba, pero ahora lo corrobora. Silvia Tcherassi, como los grandes genios de la moda mundial, se rinde ante la exclusividad de una pieza elaborada a mano inigualablemente para llevar a la artesanía a su forma más sublime y así, hacer un trabajo de educación de manera implícita, en el que expone, con piezas de la mejor factura, el valor de un tejido ancestral, de las puntadas de una técnica indígena o de la intervención manual fusionada con materiales vanguardistas y aplicaciones de diseño.

Su nueva obra de arte se lleva del brazo, se llama canasto y tiene su inconfundible sello de perfección fashion. Las lentejuelas, cintas, canutillos y demás encantos que cuelgan del nuevo complemento Tcherassi hablan de una artesanía nacional con identidad, transformada y adaptada por quien sabe de moda para que el mundo la conozca. Para que Colombia entienda el potencial de su manufactura y se ubique en el radar de las grandes costuras latinoamericanas por obra y gracia de su diseñadora más internacional.

Usted le ha apostado a la artesanía de lujo en su concepto de moda. ¿Qué papel juegan las mochilas y ahora los canastos en su propuesta?
Siempre me ha gustado transformar piezas cotidianas, tradicionales, de uso diario, en algo extraordinario. Eso se pudo ver en las mochilas, que transformé por primera vez en prendas de lujo que incluso son coleccionadas y han generado toda una tendencia. Lo mismo pasa con los canastos, que a diferencia de las mochilas, están pensados para las ocasiones más casuales, pero que también están llenos de detalles y mucha pasión.
Piezas de lujo con un impecable trabajo manual

En sus clutches que homenajean a Cartagena y Barranquilla, la intervención era basada en fotografías y cristales Swarovski, que también están presentes en las mochilas. ¿Qué materiales se aprecian ahora en los canastos?
Las texturas siempre han formado parte de mi propuesta de moda. Y en los canastos he utilizado apliques de distintos materiales, además de incorporarles ciertos elementos, como charms, cintas, etcétera,  que le dan a cada uno su identidad.

¿En qué ciudades estará disponible esta colección de canastos? ¿Es limitada?
En todas mis boutiques. Teniendo en cuenta que la creación de texturas es realizada a mano utilizando materiales diversos que forman parte de mis archivos y mis colecciones y a cada uno le doy un “toque final”, podría decirse que son piezas únicas. No hay dos canastos iguales.

¿Seguirán las mochilas y clutches en sus planes luego de esta propuesta con canastos?
Claro que sí. El de las mochilas ha sido un proyecto bellísimo que ha tenido un impacto sorprendente en la promoción y difusión de la artesanía Wayúu y colombiana en general. Me siento comprometida con las comunidades que elaboran las mochilas que sirven de base para la intervención y juntos hemos aprendido y hemos perfeccionado nuestra técnica y nuestro trabajo. Los clutches son más bien conmemorativos, homenajes a Cartagena, a Barranquilla, celebraciones de nuestra cultura y nuestro colorido. Entonces, todos forman un componente importante de nuestra colección de accesorios.

Usted es la única diseñadora que tiene en Barranquilla un outlet permanente. ¿Es una manera de hacer su moda más democrática?
El outlet es una necesidad cuando tienes tu planta de producción, tu propia red de distribución y un manejo de inventarios muy dinámico. Pero en el caso mío, además es un espacio donde puedes encontrar prototipos de prendas que no salieron al mercado, piezas experimentales, es decir, es mucho más que prendas de la anterior colección.  Por tanto, como pueden contar quienes lo han visitado, es una verdadera caja de sorpresas. Está localizado al lado de mi boutique principal como prueba de que es algo especial.

Cartagena, territorio Tcherassi. Barranquilla, ‘coming soon’


Abanicos, el nuevo homenaje de Silvia a Cartagena
A propósito de su faceta como empresaria en el sector hotelero, ¿cuándo estará listo su nuevo hotel boutique en Cartagena y cuál es su oferta diferencial con la Mansión Tcherassi que ya existe?
Esperamos abrir puertas en el 2016. Este nuevo hotel tendrá 42 habitaciones, dos restaurantes,  un lounge-bar y un café. Y será el tercer hotel más grande del Centro Histórico de la ciudad, con un concepto que mezcla naturaleza, arquitectura y moda. Como bien dices, la actual locación en la Calle del Sargento Mayor se pasará a llamar Mansión Tcherassi, donde se atenderán huéspedes VIP con mayores requerimientos de privacidad.

En Barranquilla se han diluido los indicios que la señalaban como una candidata fuerte a ganar la concesión del hotel El Prado. Sin embargo, se está a la expectativa de los proyectos que pueda tener en la ciudad, en el sector de lo que será el Portal de Genovés. ¿Planea alguna construcción en esta zona?
En estos momentos estamos analizando distintas alternativas para un proyecto en Barranquilla que pensamos iniciar en el corto plazo. Cuando tengamos un proyecto con todos sus componentes configurados y su identidad definida, lo anunciaremos oficialmente.


Bonus track: La colección primavera-verano 2015 de Tcherassi es un deleite. Siluetas fluidas y estructuradas se ciñen a la cintura en tonos como el negro, el brazo y la gama de cobrizos. Tules y encajes se deshacen en las piezas, que se valen de cinturones recamados para marcar la cintura, que hacen de la propuesta una oda a la feminidad en tiempos de vanguardia, una sensualidad elegante. Bordados y texturas juegan a ser filigrana sobre cada prenda.





domingo, 26 de octubre de 2014

Edgardo Osorio, nuestro niño prodigio de la moda



Este artículo lo escribí para el diario El Heraldo a propósito de la celebración del Bicentenario de Barranquilla, el 7 de abril de 2013. Le pedí a Silvia Tcherassi y a Francesca Miranda que me dieran el nombre de quien consideraban el talento de la moda barranquillera del futuro y no pudieron darme un mejor candidato, que posiblemente esté fuera de concurso. Lo llamé a Nueva York, en medio de su apretada agenda, y es una de las entrevistas más cálidas y chistosas que he hecho en mi vida. ¡Tipazo!

Una piña le recuerda de donde vino. Piña de oro que brilla como el Sol, su leal aliado, y que contrasta  con el agua azul de su Aquazzura. Piña tropical, que sella la anatomía de sus creaciones, su estampa diferencial. Piña que es una apología a Colombia, a las palenqueras de Barranquilla y Cartagena, a frutas llenas de color.

Necesita ese recuerdo cálido para llevar el swing latino a sus creaciones de punta y tacón, para mezclarlo con la sofisticación europea, la estética italiana, la dolce vita de los 60 y subir, a la mujer, a un viaje sin regreso donde la sensualidad conduce. La elegancia viene del Viejo Continente; lo sexy corresponde a este lado del hemisferio.

Edgardo Osorio es tan barranquillero como los jugos que hoy extraña desde cualquier latitud, en invierno o en verano, en Londres o en Milán. Decir que a los 18 años ya trabajaba para Salvatore Ferragamo le dará una idea de su magia para diseñar zapatos, que como piezas de colección, soportan el imaginario de Aquazzura, su marca, la misma que ha sido reseña en varias decenas de revistas internacionales de la talla de Elle, Vogue, Bazaar, Marie Claire, por mencionar algunas, gracias a su magistral propuesta.


Edgardo tiene 27 años... ¡just 27!
“Es una marca colombo-italiana porque está en Italia, pero mis raíces son las mías y son parte de lo que enriquece y lo que hace que mi marca sea lo que es y que mi estilo sea lo que es”. Tiene su gusto claro.

Empezó su carrera en el diseño a los 14 años, luego de una corta estadía en Londres, donde llegó a estudiar gracias al apoyo de su familia. “Cuando regresé tenía algunos trabajos y Francesca Miranda me dio la oportunidad de trabajar con ella. Yo prácticamente salía del colegio a trabajar con ella todos los días, por casi tres años”, explica.

Terminó su bachillerato en el colegio Parrish y viajó a la capital británica, nuevamente. Esta vez a estudiar en la Central Saint Martins, institución que abandonó para enfilarse en el equipo creativo de Ferragamo. Allí llegó por un contacto que había hecho tiempo atrás, en Milán, en un desfile de Francesca. Se mudó a Florencia, abrió su propia empresa de consultoría de moda y trabajó con más de 20 marcas.

Siguió boceteando, haciendo contactos, y Roberto Cavalli para que trabajara a su lado. “Me volví el director de accesorios de zapatos a los 23 años”, me cuenta, al tiempo que me reitera su desmedido gusto por el Sol y los colores, que se convierten en inspiración permanente.

Se ríe mucho. Se le olvidan las preguntas. “Y yo soy hablador, en eso sí soy súper barranquillero, yo sí hablo”. Y se le sale un “ajá” en medio de la conversación. Edgardo ha logrado a los 27 años lo que a muchos les cuesta casi una vida entera. Es un prodigio en el campo, una promisoria figura de la moda barranquillera. Un personaje que se atreve y que piensa que  la moda no debe ser tan intelectualizada.


“Siempre estoy pensando en el próximo zapato, no en el primero”. Él va un paso adelante, de la mano de un cosmos que viene en forma de plataforma, sandalia o tacón.



Aquazzura feat Olivia Palermo

La moda regala alianzas de ensueño, como H&M y Karl Lagerfeld, o Louis Vuitton y Takashi Murakami, Altuzarra para Target, Silvia Tcherassi y Payless...y ahora, Edgardo Osorio se une a esa oleada. Su amiga, su musa, Olivia Palermo, marca el paso de la nueva colección cápsula de su Aquazzura, con todo el allure de la socialité neoyorquina y su sentido agudo de la universalidad de la moda. Son 6 pares de taconazos con el habitual sex-appeal de la marca italiana vistos por los ojos de Olivia, quien usó cuero platinado, cachemira y ante para encerrar el pie en botines de lujo, sensuales 'pumps' e intrincados trenzados.

Desde el mes de septiembre está a la venta esta colección, la otoño-invierno 2014, que solo se consigue en 12 tiendas alrededor del mundo y online de manera exclusiva en la plataforma Net-a-porter.

miércoles, 22 de octubre de 2014

El hasta siempre silencioso de Óscar De la Renta

Escribí este artículo para ADN Barranquilla, el diario donde trabajo. Fue publicado el 22/10/14.

No fue hombre de escándalos, por eso tampoco se pavoneó de su partida y lo que ésta representaba. Recuerdos colombianos que dejó el diseñador latino más grande de todos los tiempos.

En la pasada Semana de la Moda de Nueva York.
Su última aparición pública.

A los genios solo les queda caer de pie, como a Óscar De la Renta. No tienen otra salida; no disponen de demasiado espacio para escoger el brillo. El dominicano, nacido en el seno de una familia acomodada y numerosa, eligió el arte desde siempre. La exploración de la pintura lo llevó a ahondar en las capas más misteriosas del género femenino para darle a la mujer exactamente lo que soñó en las fantasías.

Si todas han querido ser princesas ensoñadoras, dueñas de su propio cuento de hadas, De la Renta fue el mejor escritor de cuentos con tules, sedas, organzas y su inconfundible sello de romanticismo, rubricado en las letras cursivas que siempre fueron el telón de sus pasarelas. En la última que presentó, en septiembre, en Nueva York –no podía ser otro lugar que la ciudad que puso a sus pies-, la exquisitez de sus flores y su destreza con las siluetas hicieron que todas las miradas voltearan hacia él. Ya fuera en la última fila, en el ‘front row’, o a través de un smartphone. Todo el mundo quiere a Óscar De la Renta porque el planeta entero lo conoce.

Descifrar a la mujer hizo de quien fuera discípulo de Cristóbal Balenciaga (Guetaria, España, 1895- Valencia, España, 1972) el epítome del diseño latinoamericano por excelencia, y el responsable de que nuestro continente se ubicara en el radar ‘fashion’ mundial. Puso a la moda a hablar español cuando el francés era la lengua materna y el inglés se apoltronaba como segundo idioma del universo creativo. Se lo debía a Santo Domingo, capital de su República Dominicana, que lo trajo a la vida un 22 de julio de 1932.
Su paso por Elizabeth Arden, Lanvin y Balmain lo prepararon para hablar en primera persona, a su nombre, sobre la pasarela, fundando su sello. Fue cuando el esplendor y drama de sus cortes tocaron techo, cuando se vinieron los icónicos trajes de novia pintados de rosa pastel y azul. Los vestidos nupciales, la cereza del pastel De la Renta, vistieron desde rostros locales hasta los más envidiados del planeta.


 
Colección Bridal 2013. El romanticismo pintado de color.


María Isabel Dávila, reina del Carnaval 2006, se dio el lujo de casarse, hace tres años, con un clásico blanco del dominicano de su colección spring-summer de novias. Hace apenas unas semanas, Amal Alamudin, la heroína de carne y hueso que logró casar a George Clooney, usaba, sin saberlo, el que sería el último traje de matrimonio del “caballero de la moda”, como lo llamó su colega y amiga barranquillera Silvia Tcherassi.

'Marichy' con su traje de novia de Óscar De la Renta, comprado en la boutique de Miami.

A su paso por el Cali Exposhow del 2009, bailó salsa.
Pero Colombia tiene un recuerdo aún más auténtico del modisto. Fue en el 2009, en la capital del Valle, cuando la feria Cali Exposhow lo presentó como su invitado internacional y estelar. La modelo Norma Nivia cautivó al dominicano en el casting, que se sentó en primera fila para ver desfilar su colección Resort 2010, un verdadero privilegio si se tiene en cuenta que pocos creadores de su estatus presentan una propuesta completa para determinada estación en pasarelas especiales, como la de Cali. Por ese entonces bailó salsa y se sintió a gusto. Su sonrisa lo delataba.

Claro, estaba familiarizado con un país que lo conoció en persona en el 2000, cuando inauguró dicha edición de Colombiamoda, y luego volvió después para presentarle a esta parte del mundo lo que era hacer Alta Costura para Balmain. Una sinfonía del color anclada a su alma latina y caribeña, para la que nunca parpadeó.

En septiembre pasado, bajo el cielo neoyorquino que siempre brilló para él, cuando apareció delante de ese mural de flores con las que le encantaba vestir sus desfiles, ya se le vio algo desanimado. La semana pasada, un anuncio ligeramente anticipado debió avisar que algo iba mal: De la Renta dejaba en manos de Peter Copping la dirección creativa de su firma. Este lunes, en Kent, Connecticut, su corazón apasionado por la moda y la elegancia se echó a dormir. 

Es que ya el cáncer, con el que fue diagnosticado en el 2006, había hecho mella. Un paso a un lado y un retiro con la factura de sus mejores galas. Óscar De la Renta no pronunció la palabra ‘despedida’ porque nunca se irá. Para caer de pie es necesario eternizarse. Ya el gran Óscar pasó el examen.



Un caribeño de Alta Costura

Si tal vez algo le quedó pendiente al modisto fue el hecho de entrar con su firma personal a la Cámara de la Alta Costura Parisina. Lo hizo mientras estuvo en Balmain, pero no como Óscar De la Renta, algo que hubiera marcado un hito en la historia del máximo organismo de la Haute Couture mundial, puesto que habría supuesto ser la primera marca netamente latina en sus filas. Al respecto, Silvia Tcherassi, amiga personal del diseñador dominicano, da su opinión.

¿Cree que se les dificulta a los diseñadores latinos entrar en calidad de invitados a la Cámara de la Alta Costura de París con la muerte de De la Renta?
Recordemos que Óscar De la Renta fue director creativo de Pierre Balmain y presentaba sus colecciones en el calendario de la Alta Costura y fueron siempre bien recibidas. La Cámara de la Alta Costura siempre ha sido abierta a no franceses. Y estoy segura de que si Oscar hubiera solicitado su inclusión a título personal, lo hubieran aceptado. El hecho que esta misma Cámara me hubiera invitado a presentar mi colección pret-a-porter  en el calendario de la Semana de la Moda de París es la mejor prueba de que valoran el talento latino.

“Siempre estaré agradecida por haber propuesto mi nombre para Balmain”: Silvia Tcherassi

Al preguntarle a Silvia Tcherassi por el retrato que deja en su mente Óscar De la Renta, se nota su corazón puesto en cada una de las palabras por dibujarlo. “Siempre recordaré de Óscar su sonrisa y su calidez. Era un hombre impecable y exquisito, un caribeño excepcional.  Una persona orgullosa de su cultura latina, y era el embajador no solo de República Dominicana, sino de América Latina. Siempre será una inspiración como persona y profesional. Además, siempre estaré agradecida por haber propuesto mi nombre para ser la directora creativa de la colección ready to wear de Balmain. Me siento honrada de haber sido su amiga y que él también lo sintiera así. Me acuerdo cuando lo entrevistaron en La W y le preguntaron por Colombia y dijo que tenía dos amigos en Colombia: Julio Mario Santodomingo y Silvia Tcherassi.

martes, 26 de marzo de 2013

El imperio de colores de Ágatha Ruiz De la Prada


No suelo subir muchas de las entrevistas que hago aquí, pero este personaje no lo podía obviar. Mundialmente conocida por su propuesta pintada de arcoíris, Ágatha Ruiz De la Prada también habla con colores, y nos regala, aquí, un  poquito de esa 'chispa adecuada'.
La entrevista salió publicada el 23/03/13 en el diario El Heraldo.

Ágatha Ruiz de la Prada se cocina, a fuego lento, muy fácilmente. El primer paso es verter en un recipiente invisible una luna, un par de flores, con aderezo de nubes y una pizca de humor.

Agréguele colores, excepto blanco y negro, y obtenga un arcoíris mágico cuyo final esté en la palma de su mano. Ágatha es única. Marquesa de Castelldosríus y baronesa de Santa Pa; pero eso, quizás, es lo menos importante de su persona. Ágatha es sensibilidad y explosión.

Emoción hecha ropa, calzado, aromas, texturas. Ágatha es un ágata, como la piedra homófona, que brota desde el interior de la tierra como un volcán en erupción; viene en múltiples colores y su sexto sentido vive encerrado en un corazón.

¿Cómo nació ese concepto del diseño, el que usted ha denominado ‘ropa feliz’?
Porque me di cuenta de que por el mismo precio podía ser feliz o desgraciada, y pensé “mejor por el mismo precio, ser feliz”.

¿Y cómo definió su lenguaje en la moda basado en corazones, nubes y flores de colores?
Al principio, cuando yo empecé, en Madrid enseguida me conoció todo el mundo, enseguidísima, pero la gente decía: “esto no se lo puede poner nadie, esto es imposible, esto es poco comercial”, pero luego yo creo que he sido la diseñadora más comercial de la historia de España. No creo que haya una más comercial que yo, pero yo ya no lo pensaba, porque a mí me convencieron de que era imposible, entre todos.

¿Cree que hubo algún factor determinante en su niñez que la hizo gestar esa onda ‘agathiana’ tan propia?
Yo soy la nieta mayor de las dos familias, y soy la mayor de cinco hermanos, y digamos que la más esperada; entonces creo que les hice gracia de pequeña, y como me encontraba muy graciosa, muy divertida, yo seguí así.

¿En principio creyó que la ropa que creaba era solo para exhibir o le vio potencial, desde el comienzo, para lucir?

Siempre he creído muchísimo en mi proyecto, aunque hubiera mucha oposición. Siempre creí un montón. Hay cosas increíbles, como por ejemplo, este viaje a Medellín, cómo me trata la gente, cómo me regalan cosas, cómo me miman, cómo me conocen, es un milagro. Pero la verdad es que yo siempre creí que esto es lo que había que hacer y siempre he sido fiel a eso.

¿Sintió miedo al "qué dirán" al empezar a lucir sus coloridas prendas?
A mí me parecían tan bonitas, aunque no le gustaran a nadie. Siempre me encantaron. En cambio yo iba a los desfiles de la demás gente y decía: “pues vean esta mierda negra”, claro que era un poco un mundo al revés. Yo intentaba entender por qué querían ser tan clásicas y tan oscurillas. Yo no lo entendía.

¿Cuál fue el impacto al ver, por primera vez, sus prendas exhibidas, rompiendo los parámetros comerciales?
La verdad yo también era muy feliz cuando no vendía nada. Yo soy una diseñadora muy buena para la crisis, porque la crisis es tener memoria. España, durante varios siglos, fue un país muy pobre, y yo recuerdo perfectamente cuando éramos pobres, por lo tanto cuando hemos sido ricos, hará unos 15, 20 años, ha sido una cosa rarísima. Todo el mundo agarra para Londres, para París, y todo el mundo pa’ aquí, y pa’ allá, y comprando. Yo decía “¡pero aquí antes no vendía nadie!”, y éramos pobres y éramos bastante felices.


¿Tiene diferentes patrones para diseñar, por ejemplo, una colección meramente para vender y otra para subir a pasarela?
Yo he diseñado muchas colecciones comerciales. Ya había hecho como 20, o más, y me aburrí. Luego de aburrirme, de hacerlas comerciales, ya estaba haciendo tan poquito, que entonces, aproveché que era una buena época para hacer colecciones no comerciales.

¿Cómo fue el crecimiento de ese imperio que ha creado a punta de flores y corazones?
La verdad que ha sido todo por casualidad y porque las cosas salen como salen. Nadie en su sano juicio hubiera pensado esto con un papel y un lápiz.

¿Qué tanto influyó su condición aristocrática en su ascenso en el mundo de la moda?
Yo creo que eso lo único bueno que tiene es que te da un poco de seguridad social. Hay un libro muy divertido, un libro de Alain de Botton, que es un filósofo, que se llama Status Anxiety, que es un poco de ansiedad por el estatus. Gracias a Dios, entre sus muchos efectos, ese no lo tengo. No me hace efecto la gente. Eso lo tenía mi madre también, que no le hacía efecto casi nada.

¿Cómo llegaron los vestidos de novia a su propuesta?
Siempre he hecho los trajes de novia de mis amigas. Si una amiga mía se casa y no me encarga el traje de novia, y yo teniendo la cosa, netamente deja de ser amiga mía, porque lo primero que tiene que hacer un amigo tuyo es demostrarte su amistad. Yo para eso soy rencorosilla, la verdad. Entonces, desde el principio he hecho trajes de novia. Ahora quiero hacer un libro de todos mis trajes de novia, porque hasta en Colombia he hecho.

¿Cuándo piensa lanzarlo?
El libro lo teníamos adelantado y se paró, porque para hacer libros tienes que pedirle permiso a todo el mundo para la foto, la novia, dónde vive... y hemos parado, pero espero en Dios que se me reactive pronto porque es un proyecto muy bonito.

¿En qué falla la moda actualmente?
En esta época estamos en un momento fantástico en la moda mundial, porque nunca había habido tanto número de personas bien vestidas, con acceso a las tendencias, con acceso a la moda, como ahora. La moda, a nivel planetario, se ha vuelto súper democrática. El nivel de la gente ha subido una barbaridad y eso es positivo.

¿Cuándo podremos ver una tienda suya en Colombia?
Me tratáis tan bien en Colombia, soy tan feliz, esto es como un sueño, que imagínate que abra una tienda y no vaya bien, sería un fracaso horrible. Prefiero no llevarme ese disgusto, estoy con solo lo bueno, que es tan bueno que ya es demasiado, escandalosamente bueno, pero no me quiero poner yo misma la trampa para que se me convierta un problema Colombia, sino todo lo contrario. Colombia es un lujo de nación para mí.

Lo único que me da mucha rabia es que no conozco Barranquilla, pero voy a ir, porque tengo a Nubia Stella Martínez, que es mi representante en América Latina, que me habla mucho de ella y tengo muchísimas ganas de ir a conocer. Además tengo que ir al Carnaval.

En Barranquilla se reconoce muy bien su marca, incluso, los hombres la identifican...
Los hombres son mejores clientes que las mujeres. Son más miedosos, son más inseguros, son más fieles. Yo lo poquito de hombre que he hecho ha sido una cosa con una recepción increíble. No es una cosa a la que le dedique toda la atención que debería, pero hacer ropa para hombres es lo máximo.

¿Y cuándo complacerá a los hombres?
Cuando un par de fabricantes colombianos me ayuden a hacer eso.

martes, 23 de octubre de 2012

Gaultier, una pasarela de otro mundo

La semana pasada estuve cubriendo, como enviada especial, la feria de salud, belleza y moda más importante de Colombia: el Cali Exposhow. Aunque no tuve mucho tiempo de recorrer la ciudad y de ver algo extraordinariamente excepcional, mis ojos fueron testigos de un espectáculo de arte y moda que corrió por cuenta de uno de los mejores diseñadores de nuestro tiempo: Jean Paul Gaultier.

Aunque he escrito de moda, no suelo compartir esto en este blog, sin embargo, ante el hecho sin precedentes de una pasarela de Gaultier en Latinoamérica y al impacto que causó en mí, he decidido hacer una excepción. Con ustedes, uno de los momentos indelebles de mi vida:






Largo, intenso y majestuoso fue el desfile del diseñador francés Jean Paul Gaultier, el invitado internacional a la pasarela del Cali Exposhow 2012. Un show de otro mundo, para no perderse, para repetir, que los asistentes disfrutaron prenda tras prenda, sorpresa tras sorpresa.

Una pasarela variada y esquemática, con quiebres visiblemente notorios que dejaron apreciar lo mejor de los elementos característicos de la moda de Gaultier, se convirtió en una línea de tiempo por donde desfilaron mademoiselles de la nobleza francesa de la época clásica, marineros con el corte trasgresor de géneros, corsés seductores y sugestivas transparencias.




Que Gaultier cree en la tradición y lo propio de cada país, eso se pudo comprobar. Que lleva a Francia en su corazón y en su estilo fue la consigna de su debut en las pasarelas latinoamericanas. Con una cosmopolita París de fondo, también presente en lo dramático de la música que acompañó la presentación, lo dejó claro.


En el arranque del desfile, el clásico binomio blanco-negro reinó. La moda francesa de los años 30 y el particular style de la desaparecida cantante Amy Winehouse se fusionaron para dar muestra de elegancia, distinción y provocación. Las modelos con pelucas y peinados vaporosos y los ojos silueteados con una gruesa línea negra rindieron homenaje a la artista británica. Luego apareció sutilmente el turquí en trajes enteros y dio paso a la extravagancia, que llegó en forma de color block y en un dramatismo exquisito, propio del diseñador.

Piezas cuidadosamente elaboradas, con un trabajo artesanal propio de una obra de arte, se robaron las miradas de un público extasiado con la propuesta del francés. Enterizos y vestidos cuya arquitectura venía marcada por corsés que recordaron los atuendos de Madonna primaron en esta parte de la pasarela. El tejido trenzado, que antes ya ha estado presente en la alta costura de Gaultier, volvió a aparecer.


El dandismo también se hizo sentir, en especial, en la propuesta masculina. Sombreros de copa, sofisticados sacos y pantalones clásicos con el sello personal Gaultier compartieron protagonismo con el ya icónico corte marinero.

Jean Paul Gaultier siempre sonríe. Volvió a hacerlo al final de su diversa colección, cuando, al ritmo de Rehab, el himno de la inmortal Amy, salió con una falda asimétrica, mostrando pierna y haciendo alarde de su popular mote que lo define como el ‘niño rebelde de la moda’. Su pasión, además de diseñar, parece que es ser feliz.






Bonus track: Les repito mi diseño favorito. Dramático, con encaje y muy rosado.