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jueves, 17 de octubre de 2013

Cuando llueve café en el campo... y en la ciudad


Esta historia comenzó a documentarse a la vista de todos hace diez años y habla de un idilio rojo y frío, que duerme en el grano de una planta de cafeto. Ese grano se bebe hoy entre lo dulce y lo amargo, espuma y burbujeo, y es alma en ágape con familiares y amigos, o en el trabajo, y atraviesa el arte, la cultura y la política.

Es la bebida clásica por excelencia que calza la cotidianidad diaria, que está tan lejos como un sobre en la cocina y es tan universal que entiende de ruana y esmoquin.

Érase una vez una Colombia de sueños molidos, como el café, que hizo de la semilla traída por los colonos europeos el sumun de la exportación nacional, una cunita donde cabía un mundo diferente a las balas que narraron la historia del país desde su conquista, y que en 1927 dio un paso decisivo en sus aspiraciones económicas, políticas y culturales: creó la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), considerada una de las ONG rurales más grandes del mundo.

Con gremio forjado y constituido, cuesta ignorar por qué tardó tanto la organización en hacer del café una verdadera marca nacional, pues si bien era el principal producto de exportación, en el país la tradición cafetera estaba relegada para los abuelos, para los adultos de la casa, para leer el asiento del grano y predecir el futuro.

Solo hasta 2002 la FNC gestó Procafecol, la organización creada para generar negocios de valor agregado al café y promocionarlo a nivel internacional. “Hasta ese momento, Colombia se concebía como proveedor de café verde, estándar y especial. Sin embargo, con la observación de los cambios en el mercado internacional y las recurrentes crisis de precios que golpeaban principalmente a los cultivadores, el país decide hacer una apuesta arriesgada y ambiciosa para participar de estas oportunidades”, asegura Edwin García, director de Mercadeo de Procafecol S.A.

La iniciativa se apoyó en el personaje de Juan Valdez y en su reconocimiento, un señor de bigotes que se vuelve marca y pone su firma en los productos premium que distribuye en la cadena de tiendas de su mismo nombre, y en los negocios de retail. Allí descubrieron los colombianos, y sobre todo, la nueva generación, que el café es más que agua negra con burbujeo espumeante, caliente hasta quemar, y obligación de tertulias.

Con un menú cargado de cafés filtrados, espressos, nevados y bebidas frías, el colombiano entendió que el grano rojo ofrece un mundo de posibilidades para probar hasta siempre. “El desarrollo del menú original de Juan Valdez duró cerca de dos meses, lo que incluyó desarrollo de receta, validación de ingredientes y pruebas de consumidor, entre otros. Hoy el menú se mantiene en constante evolución, producto de las necesidades de innovación que demanda el mercado”, explica García.

Los nevados han sido desde el principio la bebida de mayor éxito y ha ido creciendo constantemente la demanda de bebidas a base de espresso (lattes, moccas y capuccinos). De hecho, los nevados son los favoritos del público joven, principalmente en tierra caliente, en un rango de edad entre 17 y 25 años.


 
“Las bebidas como nevados y granizados son una buena forma de introducir a las personas, especialmente a los jóvenes, en el consumo bebidas con café, pues son ricas e indulgentes”, sostiene el vocero de Procafecol. 


En este año de celebración por los diez años de Juan Valdez, la marca lanzó una colección de ropa y productos de edición especial como el café conmemorativo, que comprende bebidas hechas con el grano producido en lugares cafeteros a nivel nacional que la gente no tiene presente. “La zona de producción de Colombia es muy extensa y abarca lugares que no están en el pensamiento común de la gente. Por tal razón se han querido promocionar 10 orígenes que están por fuera del eje cafetero y que producen un café de altísima calidad”, subraya el director de mercadeo.


Un nuevo amor. Un experto como Luis Fernando Vélez, o un amante, mejor, sabe muy bien que un café especial es uno que tiene más de 84 puntos sobre 100 en un panel de catadores expertos; que un café de origen es un café que proviene de una región específica que puede ser una finca, un municipio, o un país, y que la importancia de este tipo de café es que hasta hace muy pocos años se decía que el mejor café siempre venía de una mezcla, y hoy se ha demostrado que un café de origen tiene una mayor complejidad y cantidad de aromas y sabores.

Él, que está convencido de que la lata es la materia que mejor protege la calidad del grano, es otro de los abanderados de la causa del café no solo como producto nacional, sino como estilo de vida. “El café tiene que ser nuestro estilo de vida. Es el producto de Colombia con el más alto reconocimiento a nivel mundial y así como los japoneses tienen el ritual del té, los colombianos estamos empezando a desarrollar nuestro ritual del café”.

Por eso, Amor Perfecto, su empresa, presta servicios como la Barra de Café y las cataciones. La Barra de Café incluye barista, máquina de café, molino e insumos, para que las fiestas y reuniones se disfruten tanto como con una fuente de chocolate.

Del mismo modo ofrece la catación de café, en la que se realiza una inducción sobre las diferentes regiones cafeteras de Colombia, una presentación de los procesos desde la finca, y se catan los cuatro sabores básicos a través del grano: salado, ácido, amargo y dulce.

Luis Fernando Vélez, creador de Amor Perfecto
Amor Perfecto, que empezó en 1997, cuando Juan Valdez ni siquiera se había pensado, se suma a las empresas colombianas que continúan en la búsqueda de los mejores cafés de Colombia, como sucede también con Oma. “Las inversiones de Juan Valdez han hecho que la categoría crezca y se desarrolle”, agrega Vélez, quien con su empresa y toda la flota explotadora de café busca responder a un ideal que quiere posicionarse mundialmente como imperativo de identidad cultural, y asimismo hacerle frente a un grande que llegará al país en el 2014: Starbucks, la multinacional de la sirena inspirada en Moby Dick, que, en palabras de su presidente Howard Schultz, no viene a ser la competencia del café colombiano, sino a aumentar su consumo.

Ojalá que llueva café en el campo, y en la ciudad, y el esnobismo no se trague, de un sorbo, los sueños que comienzan a arropar a una nación que quiere ‘tomarse’ en serio su calidad exportadora.

Arte en espuma. Sonja Björk Grant es la mejor entrenadora de baristas del mundo. Sonja es islandesa, y barista es una palabra de origen italiano que se refiere a las personas que preparan café en barras. Un barista le da corporeidad al alma de la semilla cafetera. Es el último maestro en la cadena productiva del café como bebida, luego de pasar por las manos de recolectores y tostadores. Es el genio del arte en la transformación de la materia prima. El que regala la sonrisa al final.
Björk estuvo de visita en Colombia hace un par de semanas. La invitó Amor Perfecto, la marca fundada por Luis Fernando Vélez, un enamorado del café que descubrió en Londres, en los inicios de los 90, que tomar esta bebida merece un ritual. La islandesa ha sido juez y organizadora de más de 20 campeonatos de baristas del mundo, y llegó al país para continuar con el compromiso de Amor Perfecto: “dar a esta profesión el posicionamiento y el encanto para consolidar la cultura de café en Colombia a través de las mejores preparaciones”.
Para Sonja, ser barista no requiere de ningún secreto o truco especial. “Creo que se trata de ser curioso de su café, hacer preguntas y trabajar con otros baristas. Estar abierto a nuevos sabores, cafés de degustación, probar nuevas ideas de elaboración y simplemente seguir experimentando”, confesó a EL HERALDO.
Entre sus calificaciones no solo puntúa el mejor sabor y consistencia, sino un arte enraizado a la estética del café, el denominado latte art, o el dominio de esas figuras de espuma que se posan sobre la bebida y que el consumidor procura no tocar con los labios, para conservar las espigas, corazones y caritas que se dibujan.
Se llega a ser un experto en el latte art con mucha práctica, dice la escandinava. “La leche ha de ser espumada de una manera que es sedosa, suave, sin grandes burbujas y no demasiado gruesa. A continuación, se trata de la técnica de vertido y la creatividad detrás del patrón que desee conseguir. El contraste entre el café y la leche es muy importante, en blanco y negro. Aquí también es muy bueno tener humor y creatividad, algo que le saque la sonrisa al cliente”.

Esta es la genial Sonja

martes, 26 de marzo de 2013

El imperio de colores de Ágatha Ruiz De la Prada


No suelo subir muchas de las entrevistas que hago aquí, pero este personaje no lo podía obviar. Mundialmente conocida por su propuesta pintada de arcoíris, Ágatha Ruiz De la Prada también habla con colores, y nos regala, aquí, un  poquito de esa 'chispa adecuada'.
La entrevista salió publicada el 23/03/13 en el diario El Heraldo.

Ágatha Ruiz de la Prada se cocina, a fuego lento, muy fácilmente. El primer paso es verter en un recipiente invisible una luna, un par de flores, con aderezo de nubes y una pizca de humor.

Agréguele colores, excepto blanco y negro, y obtenga un arcoíris mágico cuyo final esté en la palma de su mano. Ágatha es única. Marquesa de Castelldosríus y baronesa de Santa Pa; pero eso, quizás, es lo menos importante de su persona. Ágatha es sensibilidad y explosión.

Emoción hecha ropa, calzado, aromas, texturas. Ágatha es un ágata, como la piedra homófona, que brota desde el interior de la tierra como un volcán en erupción; viene en múltiples colores y su sexto sentido vive encerrado en un corazón.

¿Cómo nació ese concepto del diseño, el que usted ha denominado ‘ropa feliz’?
Porque me di cuenta de que por el mismo precio podía ser feliz o desgraciada, y pensé “mejor por el mismo precio, ser feliz”.

¿Y cómo definió su lenguaje en la moda basado en corazones, nubes y flores de colores?
Al principio, cuando yo empecé, en Madrid enseguida me conoció todo el mundo, enseguidísima, pero la gente decía: “esto no se lo puede poner nadie, esto es imposible, esto es poco comercial”, pero luego yo creo que he sido la diseñadora más comercial de la historia de España. No creo que haya una más comercial que yo, pero yo ya no lo pensaba, porque a mí me convencieron de que era imposible, entre todos.

¿Cree que hubo algún factor determinante en su niñez que la hizo gestar esa onda ‘agathiana’ tan propia?
Yo soy la nieta mayor de las dos familias, y soy la mayor de cinco hermanos, y digamos que la más esperada; entonces creo que les hice gracia de pequeña, y como me encontraba muy graciosa, muy divertida, yo seguí así.

¿En principio creyó que la ropa que creaba era solo para exhibir o le vio potencial, desde el comienzo, para lucir?

Siempre he creído muchísimo en mi proyecto, aunque hubiera mucha oposición. Siempre creí un montón. Hay cosas increíbles, como por ejemplo, este viaje a Medellín, cómo me trata la gente, cómo me regalan cosas, cómo me miman, cómo me conocen, es un milagro. Pero la verdad es que yo siempre creí que esto es lo que había que hacer y siempre he sido fiel a eso.

¿Sintió miedo al "qué dirán" al empezar a lucir sus coloridas prendas?
A mí me parecían tan bonitas, aunque no le gustaran a nadie. Siempre me encantaron. En cambio yo iba a los desfiles de la demás gente y decía: “pues vean esta mierda negra”, claro que era un poco un mundo al revés. Yo intentaba entender por qué querían ser tan clásicas y tan oscurillas. Yo no lo entendía.

¿Cuál fue el impacto al ver, por primera vez, sus prendas exhibidas, rompiendo los parámetros comerciales?
La verdad yo también era muy feliz cuando no vendía nada. Yo soy una diseñadora muy buena para la crisis, porque la crisis es tener memoria. España, durante varios siglos, fue un país muy pobre, y yo recuerdo perfectamente cuando éramos pobres, por lo tanto cuando hemos sido ricos, hará unos 15, 20 años, ha sido una cosa rarísima. Todo el mundo agarra para Londres, para París, y todo el mundo pa’ aquí, y pa’ allá, y comprando. Yo decía “¡pero aquí antes no vendía nadie!”, y éramos pobres y éramos bastante felices.


¿Tiene diferentes patrones para diseñar, por ejemplo, una colección meramente para vender y otra para subir a pasarela?
Yo he diseñado muchas colecciones comerciales. Ya había hecho como 20, o más, y me aburrí. Luego de aburrirme, de hacerlas comerciales, ya estaba haciendo tan poquito, que entonces, aproveché que era una buena época para hacer colecciones no comerciales.

¿Cómo fue el crecimiento de ese imperio que ha creado a punta de flores y corazones?
La verdad que ha sido todo por casualidad y porque las cosas salen como salen. Nadie en su sano juicio hubiera pensado esto con un papel y un lápiz.

¿Qué tanto influyó su condición aristocrática en su ascenso en el mundo de la moda?
Yo creo que eso lo único bueno que tiene es que te da un poco de seguridad social. Hay un libro muy divertido, un libro de Alain de Botton, que es un filósofo, que se llama Status Anxiety, que es un poco de ansiedad por el estatus. Gracias a Dios, entre sus muchos efectos, ese no lo tengo. No me hace efecto la gente. Eso lo tenía mi madre también, que no le hacía efecto casi nada.

¿Cómo llegaron los vestidos de novia a su propuesta?
Siempre he hecho los trajes de novia de mis amigas. Si una amiga mía se casa y no me encarga el traje de novia, y yo teniendo la cosa, netamente deja de ser amiga mía, porque lo primero que tiene que hacer un amigo tuyo es demostrarte su amistad. Yo para eso soy rencorosilla, la verdad. Entonces, desde el principio he hecho trajes de novia. Ahora quiero hacer un libro de todos mis trajes de novia, porque hasta en Colombia he hecho.

¿Cuándo piensa lanzarlo?
El libro lo teníamos adelantado y se paró, porque para hacer libros tienes que pedirle permiso a todo el mundo para la foto, la novia, dónde vive... y hemos parado, pero espero en Dios que se me reactive pronto porque es un proyecto muy bonito.

¿En qué falla la moda actualmente?
En esta época estamos en un momento fantástico en la moda mundial, porque nunca había habido tanto número de personas bien vestidas, con acceso a las tendencias, con acceso a la moda, como ahora. La moda, a nivel planetario, se ha vuelto súper democrática. El nivel de la gente ha subido una barbaridad y eso es positivo.

¿Cuándo podremos ver una tienda suya en Colombia?
Me tratáis tan bien en Colombia, soy tan feliz, esto es como un sueño, que imagínate que abra una tienda y no vaya bien, sería un fracaso horrible. Prefiero no llevarme ese disgusto, estoy con solo lo bueno, que es tan bueno que ya es demasiado, escandalosamente bueno, pero no me quiero poner yo misma la trampa para que se me convierta un problema Colombia, sino todo lo contrario. Colombia es un lujo de nación para mí.

Lo único que me da mucha rabia es que no conozco Barranquilla, pero voy a ir, porque tengo a Nubia Stella Martínez, que es mi representante en América Latina, que me habla mucho de ella y tengo muchísimas ganas de ir a conocer. Además tengo que ir al Carnaval.

En Barranquilla se reconoce muy bien su marca, incluso, los hombres la identifican...
Los hombres son mejores clientes que las mujeres. Son más miedosos, son más inseguros, son más fieles. Yo lo poquito de hombre que he hecho ha sido una cosa con una recepción increíble. No es una cosa a la que le dedique toda la atención que debería, pero hacer ropa para hombres es lo máximo.

¿Y cuándo complacerá a los hombres?
Cuando un par de fabricantes colombianos me ayuden a hacer eso.

martes, 23 de octubre de 2012

Gaultier, una pasarela de otro mundo

La semana pasada estuve cubriendo, como enviada especial, la feria de salud, belleza y moda más importante de Colombia: el Cali Exposhow. Aunque no tuve mucho tiempo de recorrer la ciudad y de ver algo extraordinariamente excepcional, mis ojos fueron testigos de un espectáculo de arte y moda que corrió por cuenta de uno de los mejores diseñadores de nuestro tiempo: Jean Paul Gaultier.

Aunque he escrito de moda, no suelo compartir esto en este blog, sin embargo, ante el hecho sin precedentes de una pasarela de Gaultier en Latinoamérica y al impacto que causó en mí, he decidido hacer una excepción. Con ustedes, uno de los momentos indelebles de mi vida:






Largo, intenso y majestuoso fue el desfile del diseñador francés Jean Paul Gaultier, el invitado internacional a la pasarela del Cali Exposhow 2012. Un show de otro mundo, para no perderse, para repetir, que los asistentes disfrutaron prenda tras prenda, sorpresa tras sorpresa.

Una pasarela variada y esquemática, con quiebres visiblemente notorios que dejaron apreciar lo mejor de los elementos característicos de la moda de Gaultier, se convirtió en una línea de tiempo por donde desfilaron mademoiselles de la nobleza francesa de la época clásica, marineros con el corte trasgresor de géneros, corsés seductores y sugestivas transparencias.




Que Gaultier cree en la tradición y lo propio de cada país, eso se pudo comprobar. Que lleva a Francia en su corazón y en su estilo fue la consigna de su debut en las pasarelas latinoamericanas. Con una cosmopolita París de fondo, también presente en lo dramático de la música que acompañó la presentación, lo dejó claro.


En el arranque del desfile, el clásico binomio blanco-negro reinó. La moda francesa de los años 30 y el particular style de la desaparecida cantante Amy Winehouse se fusionaron para dar muestra de elegancia, distinción y provocación. Las modelos con pelucas y peinados vaporosos y los ojos silueteados con una gruesa línea negra rindieron homenaje a la artista británica. Luego apareció sutilmente el turquí en trajes enteros y dio paso a la extravagancia, que llegó en forma de color block y en un dramatismo exquisito, propio del diseñador.

Piezas cuidadosamente elaboradas, con un trabajo artesanal propio de una obra de arte, se robaron las miradas de un público extasiado con la propuesta del francés. Enterizos y vestidos cuya arquitectura venía marcada por corsés que recordaron los atuendos de Madonna primaron en esta parte de la pasarela. El tejido trenzado, que antes ya ha estado presente en la alta costura de Gaultier, volvió a aparecer.


El dandismo también se hizo sentir, en especial, en la propuesta masculina. Sombreros de copa, sofisticados sacos y pantalones clásicos con el sello personal Gaultier compartieron protagonismo con el ya icónico corte marinero.

Jean Paul Gaultier siempre sonríe. Volvió a hacerlo al final de su diversa colección, cuando, al ritmo de Rehab, el himno de la inmortal Amy, salió con una falda asimétrica, mostrando pierna y haciendo alarde de su popular mote que lo define como el ‘niño rebelde de la moda’. Su pasión, además de diseñar, parece que es ser feliz.






Bonus track: Les repito mi diseño favorito. Dramático, con encaje y muy rosado.


domingo, 12 de septiembre de 2010

La Comuna 13, vuelve y juega

Los callejones imperan en la geografía del lugar. La topografía, semejante a un moderno pesebre, se extiende a lo largo de 700 hectáreas y abarca 19 barrios. En ellos habita la incertidumbre, la ansiedad, la desesperación, el desasosiego. Armas, milicias, delincuencia, homicidios, vacunas, desplazamiento intraurbano forzado. La comuna 13 vuelve a ser protagonista.

La historia se remonta al 2002, cuando militares armados llevaron a cabo la Operación “Orión” – típica respuesta de Álvaro Uribe a la situación- y se tomaron el sector para enfrentarse con las FARC, el ELN y los llamados CAP (Comandos Armados del Pueblo). En este caso, la cura resultó peor que la enfermedad. Primero azotaban la zona los guerrilleros, ahora los paramilitares hacían lo suyo. La autoridad del territorio recaía en las AUC.

En el 2007 vino la Operación “Independencia”. Otro intento fallido. Para ese entonces, los denominados “paraquitos” ya eran una amenaza en la zona. Los grupos armados al margen de la ley han reclutado a cientos de menores de edad que hoy amedrentan a los habitantes del sector y siembran el pánico entre los más chicos. La deserción escolar se asomó como la nueva problemática de San Javier. Los “combos” desataron un régimen de terror al situarse, a plena luz del día, en las fronteras de los barrios, vigilando que los de los bandos rivales no pusieran un pie en territorio propio, causando enfrentamientos que dejaban como resultado balas perdidas con potenciales heridos y hasta víctimas fatales.

Hoy la comuna es la responsable del 30% del saldo total de muertes violentas de Medellín, la ciudad con mayor número de homicidios en el país. Ni la vasta inversión social en el sector, ni el cordón de seguridad que refuerza la zona han sido suficientes para disminuir el riesgo que significa vivir en ella.
El pandillismo se apoderó de Medellín. En el primer semestre del año se registraron 124 homicidios y la situación traspasa las fronteras de la comuna 13. El desplazamiento forzado es la gran consecuencia de la violencia en una de las ciudades más prósperas del país. Según Volmar Pérez, Defensor del Pueblo, entre julio y agosto de 2010 se registraron 253 casos.

La Comuna 13 es una micro Colombia. Una versión a escala del país, que si bien ya no ostenta el bochornoso primer lugar como productor mundial de cocaína, no necesita de podios para sumirse en la desigualdad social y las entidades burocráticas.

Aquí, como en el interior de la comuna, la guerrilla y los “paras” se bombardean. La regulación del Estado está ahí, invisible, impasible. Todo se reduce a intentos. Tres bandos que se trastocan, pero que, a la postre, han aprendido a soportarse, a convivir en un mismo tiempo y espacio. La realidad de Medellín ha perdido eco, así como la de Colombia. A nadie le extraña ya que 14 policías sean abatidos en una carretera del país, lo único que queda es resignarse y lamentarse. Como si eso cambiara algo. Como si los golpes de pecho transformaran el entorno en qué vivimos.
La comuna 13 esconde en sus paredes el poder ilegítimo de algunos, impuesto a voluntad, y el temor desmedido de otros. Otros regulan el sitio, los comportamientos, pero sus ojos no alcanzan a captar lo necesario, o al menos, a actuar por propender el bienestar.

Es esta una perfecta radiografía de la nación. Unos atropellan, otros son atropellados, unos se esconden por el miedo, y otros se sientan a ver lo que pasa, disfrazados de autoridad.